Las Cábalas De Lola, Concha Y Conchita En El Bingo

Como se publicó esta semana, la periodista del programa 21 Días del canal Cuatro de España, Adela Úcar, se ha adentrado en el mundo de los juegos de azar, y la experiencia la llevó a toparse con tres habitué del bingo que le mostraron sus curiosas cábalas a la hora de jugar.

21 días en el mundo del juego y de las apuestas -carreras de caballos, casinos, bingos, partidas de póker, tragaperras, etc.- es el nuevo desafío que se ha planteado Úcar. Y como era de esperar, al final de las tres semanas la conductora española ha declarado que se ha enganchado al póker. Decía, entre nerviosa y preocupada, pero a la vez ingenuamente esperanzada: "Me he enganchado. Quiero seguir con el póker. ¡Quiero mejorar!". Más vale que vaya con cuidado, porque la capacidad de abducción que tiene el juego es grande. Ya lo decía el magnate griego Aristóteles Onassis, el hombre más rico del mundo en su tiempo: "Puedo comprar todos los bingos, todos los hipódromos, todos los casinos del mundo ahora mismo. Pero no puedo jugar ni en el más pequeño. En tres meses me arruinaría". 

Al margen de la tenebrosa ludopatía, la nueva experiencia de la periodista ha dejado un momento binguero muy alegre, cuando conoció a Lola, Concha y Conchita, tres
señoras mayores de 70 años, que van al bingo todos los días y que le enseñan unas cábalas de lo más extrañas. En primer lugar, declararon, absolutamente convencidas, que el bingo es una verdadera liberación. "¿Adónde podía ir sola una mujer antes? Pues al bingo, solo al bingo", exclamaban. O sea, que el argumento es novedoso: el bingo entendido como la columna vertebral de la liberación femenina. 

Luego mostraron los sortilegios que practican con los cartones para atraer la suerte. Primero se los frotaron por las tetas -y por las de Adela también- y por el trasero. Además, las mujeres sostuvieron que ponerse las bragas del revés es definitivamente de buena suerte. Y por último, la estrategia definitiva: se restriegan el cartón por los genitales, "Hay que procurar que el cartón toque pelo, ¿eh? Sobre todo ¡que toque los pelillos!" advirtieron, gozosas. 

Úcar quedó enganchada en el póker, sí, pero en el bingo, con Lola, Concha y Conchita, al menos se divirtió mucho.


 

 

Fuente:www.elperiodico.com

 

 


 
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