"Alrededor De Los Casinos Barriales Existe Un Submundo De Prestamistas, Prostitución Y Drogadicción"

Si bien la industria del juego en Chile atraviesa un periodo de buena salud económica, no existen, al igual que en la mayoría de los otros países latinoaméricanos, datos ciertos sobre la incidencia de la ludopatía. Ángela Carmona Alba, psicóloga y fundadora de la Agrupación de Jugadores en Terapia (Ajuter), organización sin fines de lucro dedicada a la educación, prevención y rehabilitación de esta adicción, consideró que el juego patológico en Chile está en los mismos indices que se registran a nivel mundial -entre un 0,5 y un 3 por ciento de la población- aunque reconoce que no hay estudios oficiales porque todavía la ludopatía no está considerada una enfermedad por el sistema de salud.

La licenciada Carmona explica que en la entidad que preside trabajan psicólogos y psiquiatras junto con gente de los casinos, para tratar de generar conciencia en torno al juego responsable. "Lo único que existe en Chile es un estudio bastante chico, acotado, fue en una parte en Santiago y allí no hay casinos. Los casinos están, uno camino a Los Andes y el otro camino a Rancagua. Pero lo que pasa en Santiago es que hay mucho juego ilegal, entonces la muestra es muy distorsionada", explica.

Para ella, el juego ilegal se remite a los denominados casinos barriales, aquellos salones de juego que están nucleados en la Fiden y asegura que existe un lobby enorme de esta entidad para tratar de legalizarlos. "La incidencia en Chile de este tipo de casinos de barrio ha sido muy importante en las mujeres y en los adolescentes, que es la población más vulnerable", indica y agrega que "en una ciudad como Quellón hay un casino lleno de máquinas y una vez al mes sortean un auto que está adentro en exhibición. Es un casino barrial y tiene una solvencia económica impresionante".

Carmona advierte que alrededor de los casinos barriales existe un submundo que se nutre de prestamistas informales, prostitución y drogadicción. "Todo esto es tremendo para la gente más vulnerable de nuestro país que son amas de casa y adolescentes, pero amas de casa de clase media baja, bajos recursos y entran en este mundo increíble. Entonces, hay una pelea muy grande en este momento aquí en Chile con este tema. La Fiden está presionando para ser legales y los casinos por otro lado están aterrados ante la posibilidad de que sean legales. También tienen un lobby gigantesco" explica.

Con este panorama, Carmona asegura que en Chile aún se está en la oscuridad total en materia de tratamiento de juego patológico porque las autoridades sanitarias chilenas, a contramano del resto del mundo, no consideran a la ludopatía como una enfermedad. Esta situación está generando graves problemas a los pacientes, quienes muchas veces necesitan medicamentos a los que no pueden acceder. "La gente que juega está sin un peso por lo que no pueden ir a un psiquiatra, los psicólogos no podemos dar medicamentos, por lo tanto necesitan un médico que les receten. Para que lleguen al sistema de salud, es triste decirlo, hemos tenido que mentirle al sistema para poder entrar a través de la depresión. Si tienen depresión entran al sistema de salud, no pueden decir que son ludópatas", señala y explica que en Chile no hay preparación de los profesionales de la salud acerca de la detección de la ludopatía y muchas personas son diagnosticadas con crisis depresivas, estados de ánimo bajos, con crisis de angustia o de ansiedad, "pero no entran al fondo del problema de todo eso que es que están jugando".

Que las autoridades chilenas no reconozcan el tema de la ludopatía como una cuestión sanitaria es caminar al filo de un peligro latente. La psicóloga, sin embargo, señala que la actual conducción de la SCJ es la primera en ocuparse
seriamente del tema a través de la exigencia a los operadores de juego para que pongan en marcha campañas de juego responsable dentro del marco de la responsabilidad social empresaria. "En los casinos no hay un lugar físico donde un ludópata que está descontrolado, está con toda su carga de pérdida y de autodestrucción, pueda sentarse en un sillón a conversar con un consejero de juego responsable. Esa persona está parada en la mitad del casino, donde suenan todas las máquinas, donde todo el mundo pasa", advierte.

Carmona explica que una de sus exigencias en el Consejo Consultivo de Juego Responsable es que los casinos acondicionen un lugar en donde el ludópata pueda ser atendido por un consejero y pueda firmar tranquilo sus papeles de autoexclusión y no en mitad del casino, rodeado de las luces y los sonidos embriagadores de las tragamonedas. "Me ha tocado acompañar a pacientes a entregar sus certificados de autoexclusión y he tenido gente que se me descompensa. Entonces, estamos peleando para que este año logremos eso", indica. Por otro lado, señala que la hay buena predisposición de la Superintendente y que muchos casinos están dispuestos a sumarse, aunque reconoce que hay muchas diferencias entre las distintas cadenas de casinos. "Te lo digo abiertamente, hay diferencias de cómo se maneja esta historia de acuerdo a la cadena de casino. Como yo digo, hay algunos que son más depredadores que otros y desgraciadamente es la verdad y no se puede ocultar".

Ciertamente, las autoridades legislativas chilenas están siendo bombardeadas por dos frentes lobistas con relación al juego y sumar una nueva perspectiva de juego responsable y poner en el tapete de la discusión al juego patológico como una enfermedad, no es una tarea sencilla. Carmona Alba explica que muchas veces ha expuesto el tema de la ludopatía y el juego responsable en el Congreso y para contar el día a día de las personas ludópatas. "Me pone cara de escucha y después salen con cada cosa. Una vez un diputado me dijo que le gustaría presentar un proyecto de ley donde la ludopatía fuera causal de separación. Yo lo quedé mirando y le dije ¿cómo puede decir eso?, ¿así que una enfermedad es causal de separación? Y él me respondió que porque deja en ruina a la familia. Igual que el cáncer, le dije yo".

Para ella el estado chileno tiene una deuda tremenda con la poca difusión que se hace de esta enfermedad, porque en el momento que las autoridades reconozcan a la ludopatía como una patología, todo el problema daría un giro. "Mira, hace 10 años en Chile no se hablaba de ludopatía y ahora ya saben lo que es la adicción. Pero el estado todavía no tiene la conciencia de que esto es una enfermedad y que no va a parar, al contrario, va a seguir. Yo nunca había escuchado la adicción al juego podía llegar a los niveles que llega. Yo pido, pido, pido y pido, y hablo y alerto sobre la prevención, pero es complicado el tema porque en Chile no hay conciencia de la enfermedad y se necesita que el gobierno se haga cargo de este tema".


 

 


 

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