La Industria Del Juego, Presa De Una Lucha De Poder Para Clandestinizar Los Ingresos

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Por Fabián Bataglia

En declaraciones exclusivas a El Diario del Juego, el diputado radical Juan Pedro Tunessi, consideró que la industria del juego en la provincia de Buenos Aires está formando parte de una lucha de poder para clandestinizar los ingresos. En esta pugna, explicó, están dos sectores del oficialismo, uno liderado por Daniel Scioli y el otro, por la pata kirchnerista del gobierno bonaerense, encarnada por Gabriel Mariotto. Además, sostuvo que el juego debe ser una actividad profesional y que el Estado debe cuidar a los más vulnerables de los problemas que pueda acarrear. 

 

 

Usted declaró en medios periodísticos que existe una relación histórica entre el poder político en la provincia de Buenos Aires y los operadores de juegos de azar ¿Por qué cree usted que esto ocurre?

El juego está siempre puesto en un lugar poco profesionalizado, como una actividad tolerada, más que regulada. Se parte desde un concepto prejuicioso y erróneo; o lo hacen ex profeso para ser objeto del financiamiento ilícito de la política, objeto de corrupción, o para hacer caja, como se dice ahora.

Lo que nosotros pensamos es que el juego es una actividad legal de alto riesgo e impacto social, pero lícita. La actividad del juego clandestino genera muchos tipos de problemas, por lo tanto debe estar claramente regulada y controlada por el Estado, acotada. Se debe definir un patrón de medidas para determinar la cantidad de juego, la manera, cómo se explota, y todo ese proceso debe ser transparentado.

La reforma de la provincia de Buenos Aires quedó a mitad de camino. Nosotros investigamos a la empresa Boldt, y a otras compañías, pusimos de manifiesto que funcionaban máquinas de juegos de azar en locales habilitados para juegos de bingo, y sin embargo esas máquinas no pagaban más que un canon  ridículo, dando lugar a que las cuantiosas recaudaciones de esos lugares semi-clandestinos engrosaran las arcas de los inescrupulosos de siempre.

A partir de ello, se hizo todo un procedimiento de conexión online, se reguló, se hizo una ley de mi autoría, que después la tomó en su momento el Gobernador Felipe Solá y la votó la legislatura.

Usted consideró que en Buenos Aires existe una alta concentración de tragamonedas, incluso dijo que era mayor a la que existe en Las Vegas. Por eso propuso una serie de reformas para regular la actividad ¿Cuáles son?

El último reporte que tengo es que las tragamonedas en la provincia de Buenos Aires recaudaron 500 millones de dólares para el fisco provincial durante el 2011. Yo no estoy diciendo que está bien, probablemente debería haber menos oferta de juego, no lo sé, eso debería regularlo Lotería. Pero, lo cierto es que luego vino una segunda generación de reformas que nosotros propusimos pero que jamás se llevaron adelante, que entre otras cuestiones incluían todos los efectos no deseados y apuntaban a frenar los impactos negativos que ofrece una actividad tan fuerte y riesgosa como ésta. Además, propusimos medidas para el control de la ludopatía, control de los horarios, identificación de los apostadores, auto-prohibición de ingresos a las salas, lugar de funcionamiento de las salas, todo esto tendría que estar regulado en la ley y no está regulado.

Por último, también proponíamos transparentar las licencias de manera que cada vez que el estado licite se establezca un mecanismo que haga competir a los actores de la actividad, para ver quién le ofrece más al Estado a la hora de pagar el canon, por periodos que vayan hasta los diez años y que sean absolutamente controlados.

Pero todo esto nunca se hizo, se terminaron renovando licencias con procedimientos poco transparentes y hoy hay quienes dicen que existen formas de clandestinizar recaudación para generar porcentajes en negro, pero no lo sé. Lo que sí sé, es que aparecen todas estas situaciones de peleas entre sectores internos del peronismo que se tiran de un lado al otro con estos temas sin atinar a resolverlos, porque si bien (Daniel) Scioli tiene empresas amigas, (Gabriel) Mariotto tiene las suyas.

A partir de esto que usted me dice, ¿cree que podría haber enfrentamientos por el manejo de la caja del juego entre estos dos frentes de un mismo partido político?

Yo creo que en este momento están acusándose elípticamente del manejo de cajas y del financiamiento espurio de la política, no lo dicen, pero yo creo que es hasta vergonzoso que se discuta en estos términos. El juego es una actividad que tiene que tener una fuerte regulación, donde no hay que apuntarle a nadie en particular, sino que tiene que haber una clara idea que la actividad debe controlarse desde el momento mismo de su inicio y apuntar a empresarios serios que no tenga por objeto maximizar todas sus utilidades, sino que sean conscientes de que tienen que estar sujetos a una fuerte regulación. Es decir, alguien que invierta en un negocio altamente rentable y lucrativo, como tiene que ser, pero que tenga un horizonte no puramente extractivo. Esto hay que ir diseñándolo con
políticas que tengan que ver con la actividad lúdica y lo tiene que ejercer el Estado.

El estado provincial no hace nada y probablemente ahora estén pujando por el interés de las plazas de la provincia de Buenos Aires, que es la más importante del país, sectores que responden a uno u otro sector. Me parece que como modelo no sirve. Por otra parte, el Kirchnerismo tendría que explicar también lo de las máquinas tragamonedas del hipódromo de Palermo y el convenio que hay con (Mauricio) Macri, que tampoco se explicó demasiado.

¿Usted cree que existe algún tipo de connivencia entre el gobierno porteño y esta situación en el Hipódromo de Palermo?

El tema es por qué Macri, que habla tanto de la autonomía, no se hace cargo del juego para lo cual no necesita ni siquiera una ley, porque la constitución dice claramente que es una competencia local. Porqué el juego explotado por Lotería Nacional sólo coparticipa un porcentaje al gobierno de la ciudad, cuando, si lo explotara el gobierno porteño, se quedaría con toda la recaudación del juego. 

Es decir que usted cree que, con la regulación actual, el juego va a seguir siendo objeto de este tipo de arreglos poco claros.

Lo que pasa que con esta situación de vulnerabilidad regulatoria se convierte en una actividad concupiscente, la cual favorece a dos sectores en pugna, al empresario inescrupuloso y al funcionario corrupto. El primero sabe que con algunas prebendas y beneficios, con hacer la "vista gorda", las cosas pueden pasar desapercibidas y pueden aumentar sus ingresos; y el político sabe que puede recurrir a ese financiamiento en circunstancias particulares. Por eso, yo digo que se coloca al juego en un lugar de tolerancia, como si fuera un mal menor y debemos aceptarlo así. Nunca se termina de tener una actividad profesional, donde los flujos de juego estén auditados. Por eso estamos proponiendo una ley nacional, porque creemos que a esta altura debe haber una competencia nacional en la materia más allá de las jurisdicciones provinciales .

En este sentido, existen informaciones que pondrían al vicegobernador de Buenos Aires como partidario de colocar tragamonedas en hipódromos y agencias hípicas, realizando convenios con algunos popes del juego de la provincia, ¿está al tanto de esto?

Primero tenemos que aclarar que las tragamonedas funcionaban en los bingos porque las tenían otorgadas por el Estado, entonces hubo que blanquear una situación prexistente. Entonces, o se las sacaban o se regularizaba a través de una ley. En su momento hubo un ataque muy fuerte de los representantes de las agencias hípicas donde estaban nucleados muchos sectores del juego clandestino. Yo creo que hoy habría que darle una mano a la actividad hípica, porque creo que es muy importante, pero hay que tener en cuenta que a través de las agencias de venta de apuestas de los hipódromos de San Isidro y La Plata, se van a poner bocas de expendio de tragamonedas en todo el territorio de las Provincia de Buenos Aires.

Para terminar, ¿qué opina del impacto social que tiene el juego en este momento?

Nosotros siempre hemos estado vinculados a la idea en que en la Argentina  el juego tiene que estar acompañado por el esparcimiento de las actividades recreativas de las personas. Después empezó esta idea con los bingos, lugares de acceso público donde las personas pueden jugar centavos o el vuelto del supermercado. Todo esto hay que preverlo, porque los horarios son una tentación y los niveles de apuestas son otra tentación. Habría que acceder a una sala de apuestas bajo determinadas condiciones y con determinada capacidad para poder apostar, porque si no esto termina siendo un negocio del "impuesto al Zonzo".

En definitiva, a cada jugador le sacan de a diez pesos, lo que para una persona común es mucho dinero. El Estado debería vigilar que la gente no se juegue a suerte y verdad el vuelto de la compra diaria, porque eso hace a la compulsión y hace que se vean afectados los sectores de mayor riesgo social. En cambio, si alguien quiere jugar en determinado nivel, tiene posibilidades de recursos y lo hace, es una decisión adulta que el individuo hace conscientemente. Lo que hay que prever es cuidar a esa persona expuesta, aquella persona más humilde, aquella persona que se juega los pocos pesos que tiene, atraídos por la compulsión o por el sueño de que va a "salvarse" gracias a ganar jugando.


 

 


 
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