El Juego, Entre La Psicología Y Las Matemáticas

El matemático cordobés Francisco Alberto Grünbaum, quien ahora vive en EE.UU, estuvo de visita en su provincia natal. Las tragamonedas "están programadas para que ganen sus dueños", sentenció en una charla.

Actualmente, dicta un curso sobre juegos de azar para atraer a los jóvenes a la disciplina.

Grünbaum es un hombre de 69 años que se recibió en el entonces Instituto de Matemática, Astrología y Física de la Universidad Nacional de Córdoba (Imaf), hoy transformado en Facultad, (Famaf). La dictadura de Onganía lo obligó a emigrar a Estados Unidos.

Muchos fueron los exiliados en la época de la dictadura argentina, pero este es un caso peculiar. En la década del 60, emigró a Estados Unidos, donde se desempeñó como profesor de Matemática en la Universidad de Nueva York, en el Instituto de Tecnología de California y en la Universidad de California en Berkeley, entre otras instituciones donde, de a poco, fue ganando su espacio y reconocimiento. Incluso, llegó a ser presidente del departamento de Matemática de esa casa de estudios.

Estuvo de visita por su provincia natal a fines de marzo, y jugó a las cartas en una charla organizada por la Academia Nacional de Ciencias de la que es miembro. En la Universidad de Berkeley (California) dicta un curso sobre juegos de azar, a partir de la intención del rector de la Universidad de crear cursos con pequeños grupos para que haya mayor intimidad en la relación alumno-profesor.

En la entrevista, realizó un truco con cartas de póker. Le pidío a un espectador que cortara más o menos a la mitad y mezclara una vez. Luego, comenzó a sacar las cartas de a pares e invariablemente salieron una roja y una negra. "El espectador se ilusiona porque puede mezclar, pero las cartas están preparadas. No hay forma de errarle", dijo.

Se trata del "unico truco que sé y no puedo explicar". Según aclaró, sus colegas Persi Diaconis y Ron Graham dan una explicación en el libro Magical mathematics (Matemáticas mágicas, en inglés). Dicen que se vincula con el conjunto de Madelbrot, el más conocido de los conjuntos fractales. El truco se conoció como "el principio de Gilbreath" y fue inventado a principio de la década de 1950.

Indagado acerca de si hay alguna forma de ganar en el casino. El profesor dio un rotundo No. "Hay juegos en los que se puede perder el dinero más lentamente, con lo cual estar más tiempo en el casino. A mis estudiantes les recomiendo que no jueguen a nada", explicó.

La técnica de contar cartas fue descubierta por el matemático
Edward Thorp, según Grünbaum: "Publicó un libro que fue un best seller e incluso desarrolló una calculadora que se escondía en el zapato. Los casinos tuvieron que cambiar las reglas (ahora usan varios mazos y utilizan una carta de corte, por ejemplo) para que contar no sea tan efectivo".

Para aplicar la técnica de contar cartas en un juego sencillo, el matemático explicó que: "Un juego típico con los chicos es adivinar el color de la carta que está por salir. El niño arriesga por pura intuición, pero uno podría contar las cartas. La probabilidad de que salga negra o roja es del 50 por ciento, pero si después de varias cartas sabemos que salieron más negras en el mazo, habrá más posibilidad de que salga una carta roja. Un artículo científico calculó esto y determinó que de esta forma se puede ganar seis de cada siete veces, si el contrincante (el niño) elige las cartas por intuición".

Existen efectivamente, aspectos psicológicos que influyen en la psicología del juego. "Por ejemplo, un juego en el que hay que elegir un número de una tabla con números de diez por diez. Los números se salen al azar. Si hay varios jugadores que apuestan por el mismo número y sale, el premio se distribuye. La mejor estrategia para maximizar las ganancias, y esto no es matemática sino psicología, es apostar por los números de las puntas del tablero. Tienen la misma po­sibilidad de salir que los otros, pero la gente no cree que sea así. Entonces si salen, no tendrás que compartir las ganancias", explicó Grünbaum.

Referido a las tan popular máquinas tragamonedas, el profesor opinó que, más allá de su funcionamiento, "estoy seguro de que están programadas para que den ganancias a sus dueños. Igualmente, es una forma muy triste de jugar, sentado frente a una máquina".

Saber mezclar. Un colega de Grünbaum, ­Persi Diaconis, es uno de los matemáticos más respetados y además es mago. Determinó cuántas veces hay que barajar un mazo de cartas para que esté bien mezclado: siete. Además, estableció que al lanzar una moneda al aire las chances de que salga cara o cruz no son 50 y 50. Si la moneda está en la posición de cara antes de lanzarla, hay un 51 por ciento de que salga cara. Sucede lo mismo con la cruz. Para determinar esto diseñó una máquina "lanzadora de monedas".

 

 


 

 

Fuente:www.elentrerios.com y math.berkeley.edu

 

 


 
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