Mitos Sobre La Ludopatía

El psiquiatra especialista en Juego Patológico, Julio Brizuela, dialogó con El Diario del Juego, y se encargó de aclarar conceptos básicos del ámbito de los juegos de azar, las adicciones comportamentales como la ludopatía y las tendencias actuales de esta patología.

El también presidente del Capítulo de Juego Patológico y otras adicciones comportamentales de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), desmintió falsas creencias como el mito de que en épocas de crisis económicas las personas recurren al juego. Según explicó, "son valores relativos" si una persona decide o no arriesgar su dinero en el juego.

Se presume que la ludopatía está creciendo entre personas cada vez más jóvenes. Brizuela aclaró que "en términos mundiales, hay una notoria consulta más temprana. No necesariamente el aumento de la consulta sea un aumento de la incidencia". Sólo tienen suposiciones de un futuro aumento del juego, de las poblaciones vulnerables (entre las cuales están los jóvenes), y un aumento efectivo de la incidencia, pero "todavía no tenemos datos concretos", explicó el autor del "Manual de Juego Responsable para los empleados de la industria latinoamericana del juego", junto con su colega Alfredo Cía.

En este manual, el médico explica que, si bien no existe el jugador promedio, los jugadores suelen reunir ciertas características, a partir de su nivel socioeconómico y cultural, entre otros aspectos demográficos. "Un bajo estatus socioeconómico y educativo se asocia a mayores tasas de Juego Inmoderado", se describe en el libro.

Por otra parte, la religión también es un elemento que determina si una persona puede o no jugar. La religión católica es más permisiva a los juegos de azar, que la protestante o evangelista, por lo que hay más jugadores patológicos católicos en países latinoamericanos y algunos europeos como España e Italia.

Estos dos elementos,- religión y nivel socioeconómico-, determinan el nivel de juego de una persona. "Si nosotros vamos a un pueblo donde por religión está desaconsejado el juego de azar, naturalmente que la incidencia es menor" (y viceversa), ejemplificó Brizuela.

El entrevistado es también Secretario de la Sección de Juego Patológico de la Asociación Pisquiátrica de América Latina (APAL), y, amparado por la Asociación Latinoamericana de Juegos de Azar (ALAJA), surgió la posibilidad concreta de preparar el Manual.

El juego de azar consiste en "Arriesgar dinero o algo de
valor al resultado de un evento aleatorio (regido por el azar), en el cual la posibilidad de ganar o perder es incierta o irreversible", se explica en el libro. A partir de esta definición, se puede reconsiderar el mito de que en épocas de bonanza económica las personas no apuestan, y en épocas de crisis, las personas apuestan más. "Si yo estoy en condiciones económicas difíciles, de sólo pensar que voy a arriesgar dinero, no juego al azar; o por el contrario, si estoy en una situación desesperante, y creo que vale la pena el riesgo en función del resultado, apuesto. Por esto, son valores relativos", aclaró Brizuela.

Hay factores predisponentes al Juego Patológico (JP), entre los que se encuentran los sociales, culturales y psicológicos. Entre los factores individuales, el manual aclara que no se puede hablar de una personalidad característica de los jugadores patológicos (siendo otro mito a derribar).

"El problema del JP es participar en los juegos de azar tratando de dominar o burlar el azar", a partir de una llamada "Ilusión de control", según el libro. Brizuela escenificó un diálogo imaginario entre paciente y médico: "Entonces, como hoy es día 30, yo voy a jugar al 6, porque solamente el válido es el 3, y 3 por 2 es 6, 'pero ¿por qué 2?' (pregunta el médico) porque tengo 2 hijos, 'y ¿qué tiene que ver?' porque el más chico hoy cumple años". Según Brizuela, el pensamiento mágico, irreal es producto psicológico.

El autor comparó esta adicción comportamental con una adicción a una sustancia, el alcohol. "Se puede vivir sin jugar, sin beber, sin fumar sin comer. El tema está en que muchas veces la inmoderación tiene que ver con estados personales. Hay a veces situaciones personales, individuales y biológicas que tienen que ver con trastornos".

Brizuela explicó que "En el juego, hay sujetos que se sienten muy deprimidos, que casualmente asisten a un bingo, que los entretiene. Encuentran una compensación de su estado depresivo, entonces el condicionante biológico, sumado al psicológico, más el problema social que puede tener la persona, se conjugan".

¿Cuáles son las acciones de los gobiernos para prevenir el Juego Patológico y proteger a los sectores vulnerables? En breve, la segunda parte de esta entrevista con Brizuela.

    


 

 


 

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