"Más Que Prohibirlo, El Juego Se Debe Regular De Forma Adecuada"

El cierre de los casinos de Mar de Ajó, Necochea y Valeria del Mar tiene como objetivo prevenir la ludopatía achicando la oferta del juego, según dijeron fuentes oficiales del gobierno de María Eugenia Vidal. Sin embargo Andrés Pereyra, psicólogo especialista en patologías relacionadas con la compulsión, explicó que la disminución y la prohibición de la oferta muchas veces son contraproducentes. "Por eso más que prohibirlo, se debe regular de forma adecuada para tener un panorama real de lo que está sucediendo alrededor del juego”.

Pereyra explicó que según el Instituto de Salud Mental de los Estados Unidos, la cifra oficial de ludópatas en Argentina es del 2 por ciento. El Programa Provincial de Prevención y Asistencia de Juego Compulsivo, es el organismo encargado de dar a conocer las cifras oficiales.

Según el psicólogo, quienes manejan el programa de prevención provincial son quienes afirman que la oferta de bingos y casinos incide de forma negativa en las personas que tienen problemas con el juego patológico y esto podría estar haciendo que la tasa de ludopatía se incremente, pero recalcó que "no existen en el país estadísticas nacionales que puedan aseverar que la mayor oferta incide en la cantidad y complejidad de la patología, sólo se puede deducir que es así". En realidad, afirmó, la puesta en marcha del programa de prevención fue lo que dio la pauta del incremento de la ludopatía en la Provincia, debido a la gran cantidad de demanda de consultas.

Asimismo, insistió en que basándose en estudios internacionales, si las regulaciones de las ofertas de juego son deficientes, se generará mayor compulsión, por lo que hay que regular el juego y poner en marcha los mecanismos para que las personas con problemas de adicción encuentren un espacio para combatirlos. "En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se está poniendo en marcha un registro de jugadores compulsivos que, en el largo plazo, esperamos que vaya a reducir la incidencia del juego patológico".

Consultado sobre la decisión de la gobernadora María Eugenia Vidal de cerrar tres casinos y un bingo en la provincia, Pereyra explicó que si bien no conoce el trasfondo político del tema, se trata de algo "delicado" porque implica un cierre de fuentes de trabajo para los habitantes de las comunidades donde estaban instalados y una reducción en los ingresos fiscales que venían de esa actividad. "La Gobernadora aseguró que la autorización para la oferta y la explotación de salas de juegos y casinos durante la administración de (Daniel) Scioli era desmedida por lo que había que reducirla, pero cuando algo se restringe demasiado causa un efecto contrario, porque se reproduce
como ilegal o clandestino. Por eso más que prohibirlo se debe regular de forma adecuada para tener un panorama real de lo que está sucediendo alrededor del juego", explica.

Con respecto al juego en línea, el profesional indicó que, si se toman las tasas de incidencia mundial, el juego online afecta entre el 1,5 y el 2,5 por ciento de la población, y esto puede estar sucediendo de la misma forma en Argentina. "En el país habría cerca de 200.000 personas que tienen problemas con los juegos de azar por Internet, si bien no hay cifras oficiales, estos datos pueden servir para tener una idea del problema", El estatus que hoy presenta el juego en línea en Argentina, donde no está regulado, complica a las personas que tienen compulsión por jugar, por lo cual la situación actual está colaborando a que la enfermedad se desarrolle, por lo que insistió que "es necesario que se busque la forma de reglamentarlo".

Con respecto a la lucha contra la ludopatía, Pereyra explicó que "es un tema muy sensible" e hizo una comparación con el combate de la pornografía infantil. Las agencias gubernamentales de todo el mundo trabajan para detectar y cerrar estos sitios, pero se siguen reproduciendo, porque "Internet es algo muy difícil de controlar". Para él, una de las soluciones es que todos los actores que tienen que ver con el juego se impliquen en un trabajo conjunto para que, mediante una ordenación, se pueda tratar el problema. "Esa es una punta de lanza, un acuerdo entre todos los sectores implicados que tengan que ver con la problemática y generar soluciones más viables que la prohibición por parte del estado".

Por último, Pereyra explicó que el juego patológico es una enfermedad silenciosa porque "el ludópata por lo general juega en solitario y la familia se entera cuando aparece algún problema económico o de conducta. La mayoría de las veces los familiares y allegados no perciben de que existe un problema hasta que las consecuencias son realmente severas". Según su propia experiencia, el segmento de mayor riesgo con respecto a los juegos en línea en el país es el que comprende a personas de entre 18 y 40 años, que tienen empleo y algún tipo de bien a cargo.


 

 


 

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