Alfaro: "Se Abre Una Peligrosa Ventana De Acceso Para El Lavado De Dinero"

En una entrevista exclusiva, El Diario del Juego dialogó con el actual presidente de la Asociación de Administradores de Juegos de Azar (ASAJA) en Panamá, Antonio Alfaro, quien se refirió a las relaciones de esa entidad con el gobierno panameño y su actual política de ingresos públicos que afecta al sector. También, destacó el desarrollo económico que impulsa la industria y la preocupación por establecer un juego responsable con especial hincapié en el cuidado de la salud de los ludópatas.

El Diario del Juego: Durante  años ASAJA convivió con un gobierno de signo político diferente al actual ¿Qué cambios se han registrado?

Antonio Alfaro: La diferencia entre el gobierno actual, y los tres anteriores con los que nos ha tocado trabajar, es básicamente que los anteriores se tomaron algún tiempo en entender la industria y para conocer la realidad y las verdaderas necesidades de esta. El actual gobierno comenzó, desde el momento que ganaron las elecciones,  a hacer planes y preparar cambios en las leyes que regían el juego de azar, con dos únicas intenciones, cobrar más a los operadores y castigar a algunos opositores políticos que participaban de la industria.

D.J.: Las grandes transformaciones de la actividad ocurrieron en esa época. ¿Hay signos de una continuidad en los modelos y las definiciones de esas grandes políticas o visualizan cambios?

A. A.: Lastimosamente debemos de confesar que las grandes transformaciones que la industria requiere no se han dado, después de más de un año de haber tomado las riendas este gobierno, sólo se han concretizado sus intenciones primeras de más dinero y de castigar a sus opositores, todas las solicitudes que ha hecho la industria para mejorar las leyes y las regulaciones y para frenar las posibilidades futuras de malos manejos por los reguladores, están siendo atendidas con una gran lentitud.

D.J.: ¿Cómo se visualiza el crecimiento del sector durante este año con relación al año anterior?

A.A.: El sector es muy agresivo y dinámico.  Los operadores hacen grandes esfuerzos para lograr metas, sin embargo, el mercado doméstico ya esta llegando a su punto de saturación, el regulador sigue aprobando licencias de maquinas de la calle, que afectan directamente a los ciudadanos de mas bajos recursos y debido a la falta de regulación, leyes o reglamentos de  supervisión, se abre una peligrosa ventana de acceso para el lavado de dinero. La aprobación de más licencias, ya sea de salas de maquinas, casinos o maquinas del tipo C, debe forzosamente regirse por un planificado estudio de población, recursos, oferta y demanda, (tal y como nuestra asociación lo ha solicitado en los cambios propuestos para la ley y las regulaciones actuales) pero nunca, por caprichos y mucho menos, que el otorgamiento de licencias y contratos sea utilizado como una forma de  pago por favores o servicios políticos. Considero que el precio que se tendrá que pagar, tarde o temprano, es muy alto.

D.J.: ¿El crecimiento se nota en otras industrias del país, estén directamente relacionadas o no?

A.A.: Panamá, gracias a múltiples factores internos como su gran crecimiento en el área hotelera, turística de playas y ecología, ha podido crecer en los últimos años, y a pesar de la crisis global, a un ritmo de entre  5.5% y 6.5%, esto se mantiene, y las grandes inversiones como la de la expansión del canal, mantienen el desempleo en rayas cercanas al 10%, lo que es muy bueno en estas épocas.

D.J.: ¿Cuáles son las medidas que toma la entidad para evitar fraudes en el juego electrónico?

A.A.: Nuestros miembros, se mantienen a la vanguardia de todas las técnicas de control para evitar el fraude ya sea de clientes o colaboradores. El que esta en este negocio sabe que todos los días alguien inventa algo que piensa lo hará rico de la noche a la mañana engañando al casino. Pero es cuestión de tiempo, todos son unos más tempranos que otros, serán atrapados. Lo que se requiere es penalizar directamente este tipo de delitos, ya que actualmente se lo trata como un ladrón común, y perseguirlo y lograr una condena es muy costoso.

D.J: ¿Cómo afectó a la industria la compra de los casinos adquiridos por la firma española Codere?

A.A.: En realidad ese fue uno de los más notorios temas de "aplicación de sanciones políticas". Todo lo que se hizo se pudo haber hecho sin estremecer a la industria de la manera en que se hizo. Gracias a Dios esa etapa ya terminó, y todos estamos muy contentos de que haya sido uno de los operadores ya conocidos y de seria trayectoria, quien se
haya hecho cargo de la compra. Hoy el desasosiego que esta acción del regulador causó es parte de la historia.

D.J.: ¿Cómo actúa la institución para fomentar el juego responsable?

A.A.: ASAJA y sus miembros estamos muy comprometidos con el tema y tenemos nuestra campaña continua al respecto, desde la asociación manejamos un programa de juego responsable, que incluye la autoexclusión, que va acompañado con un acuerdo con el Instituto de  Salud Mental y el Centro de Tratamiento de Adicciones del Ministerio de Salud de Panamá. Nos sentimos muy contentos de la acogida y uso que los jugadores con problemas de juego compulsivo están dando a este programa que ya lleva tres años desde su inicio.

D.J.: ¿Conoce las cifras de ludópatas y autoexcluidos en Panamá?

A.A.: En Panamá, el Estado, que es el indicado, nunca  ha hecho un estudio del tema. La única oportunidad del jugador patológico o compulsivo, es la autoexclusión, y solamente ASAJA tiene un programa encaminado a ayudarlos. Nuestro programa opera mediante comunicación secreta y encriptada a los departamentos de vigilancia y seguridad de los casinos asociados, lo que les permite detectar a los autoexcluidos cuando están jugando en los casinos, y solicitarles se retiren de las salas. Como quiera que este programa es solamente de los miembros de ASAJA, que lo hacen voluntariamente, no podemos asegurar que esos autoexcluidos no juegan en las salas de maquinas tragamonedas o el los casinos no afiliados, que sólo son dos en todo el territorio nacional.

D.J.: ¿Qué repercusión tiene el programa de autoexclusión entre los  jugadores compulsivos?

A.A.: Desde el inicio del programa hace tres años se han registrado 167 jugadores, de esos solo dos han solicitado con posterioridad ser dados de alta del programa por su deseo de regresar a las salas de donde estaban siendo expulsados. Todos los demás se han mantenido en el programa, mensualmente se registran entre dos y cinco más, quienes normalmente   llegan referenciados por otros que aseguran, que a ellos les ha servido el haberse autoexcluido. Igualmente casi todos los que ingresan al programa son reportados por el INCEM  como registrados en los tratamientos que se les ofrecen gratuitamente, y mas del 70% completan las 40 semanas de tratamiento.

D.J.: ¿Cómo afecta a la industria la prohibición de fumar en los casinos?

A.A.: Fue un tema de mucha preocupación al principio, pero los clientes se han acostumbrado, de forma que cada vez son menos los que se separan de la mesas o de la maquina para salir del edificio a fumar. Lo que se perdió en los primeros días ha sido recuperado y ya no hay ningún tipo de queja por parte de los clientes, sobre todo los no fumadores, quienes ahora asisten y disfrutan al máximo del juego.

D.J.: ¿Esta medida puede redundar en un crecimiento del jugo online?

A.A.: No creo, la costumbre esta arraigada en los jugadores, y en los casinos, igual que en las áreas cerradas de bares, restaurantes etc., no se fuma. Ya a nadie le molesta.
D.J.: ¿Qué opinión le merece la reglamentación impositiva que aplica Panamá en materia de Juegos de Azar?

A.A.: Las tasas que el Gobierno quería imponer, que estaban basadas en un criterio de "cobrar más", "los casinos pagan muy poco" o "los casinos ganan demasiado",  sin saber ni conocer la realidad ni las  posibilidades de la industria, nos llevó a una difícil posición de enfrentamiento con las recién elegidas autoridades. ASAJA defendió con pruebas irrefutables que la imposición no sería aceptada, pero que estábamos dispuestos a la negociación. Las autoridades recapacitaron y al final hubo una difícil negociación que dio como resultado un  incremento paulatino en las tasas, que ayudará al Gobierno a financiar parte de sus promesas electorales, pero que al mismo tiempo no perjudicará de manera peligrosa los ingresos  de la industria y su necesidad de inversión continua, para poder mantenerse al actual nivel del primer mundo.


 

 


 
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