El Juego Y La Maldita Tentación…

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Por Juan José Marc1

El mundo de los juegos de azar tiene una magnitud y alcances que resultan inimaginables para el común de las personas que apenas se relacionan con él a través de una apuesta de quiniela a la semana y una visita mensual al bingo. La plata fácil, las cifras astronómicas de recaudación, la profusa cantidad de historias de muchos que pasaron “de canillita a campeón” porque se subieron en el momento justo al carrusel o porque “supieron aprovechar la oportunidad que se les presentaba”, suelen deslumbrar a quienes sin haber tenido contacto con ese mundo, ingresan intempestivamente en él.

Prohombres de la cultura y de las ciencias han sufrido las consecuencias de "la maldita tentación..." y muchas veces los que fueron convocados por su imagen institucional y su impronta de probidad y solidez científica, no han sido capaces de estar a la altura de sus títulos.

El reciente episodio que ha llevado a las nuevas autoridades de la lotería bonaerense a revocar un suculento contrato que debía servir y mucho, a las arcas de la Universidad Nacional de La Plata, solo puede comprenderse si se lo analiza teniendo en cuenta el contexto antes descripto.

Un grupo de investigadores y profesionales dueños de una supina ignorancia sobre las cuestiones vinculadas a los juegos de azar, descubrieron que las respuestas originadas en el conocimiento y las ciencias aplicables a esta actividad no estaban adecuadamente atendidas. Había allí una rica veta que podría haber ayudado a mejorar un sector que no estaba hasta ese momento para nada controlado y que a partir del sistema de control online pasó a generar suculentos ingresos a las arcas públicas y cortó más de una boca espuria de coimas y corrupción.

Lamentablemente la política y las ambiciones personales hicieron más de lo necesario para abortar la posibilidad de desarrollar un proyecto serio y supervisado.

Las huestes lideradas por Javier Díaz, en la UNLP,
descubrieron las encantadoras voces de las sirenas de la maldita tentación e incursionaron por el modelo de expandir la prestación de servicios hacia otros entes reguladores al amparo de su condición de casa de altos estudios que puede contratar en directo con el estado. Y también hacia el difícil sector privado de la actividad, acordando con una empresa privada radicada en Las Vegas, pero no contratada por la Comisión de Juegos de Nevada, la representación en toda Sudamérica.

Como resultado de ésto, el grupo liderado por Javier Díaz además de auditar y controlar el funcionamiento de las tragamonedas de la provincia de Buenos Aires, otorgaban certificados de homologación de las mismas máquinas a los privados que ellos después iban a controlar.

Para que se entienda: Una ruleta electrónica de 12 posiciones se homologaba en GLI Sudamérica (lease UNLP) diciendo que la máquina de referencia cumplía con las normas de esa empresa privada. Por esa homologación se le cobraba al fabricante alrededor de 25 mil dólares. Esa máquina se instalaba en un bingo que después era auditado por la UNLP. Si los auditores encontraban alguna falla en el funcionamiento homologado de la máquina de referencia, debían denunciarlo ante el IPLyC. Si lo hacían, se autoincriminaban, ya que ellos mismos eran los que habían homologado la ruleta para permitir su instalación.


 

 

1Periodista y tecnólogo, fue director de Sistemas de Lotería cuando se implementó el sistema de control de las máquinas electrónicas de juego de azar. Editor de El Diario del Juego.

2La recaudación del impuesto del 34% aplicado sobre la ganancias de las máquinas después del pago de premios y antes de descontar gastos, ha significado para la Provincia desde 2003 hasta 2015 la friolera de aproximadamente 3.000 millones de dólares. En el 2001, por el canon a las tragamonedas, la Provincia había recaudado menos de 2 millones de pesos.

3http://e-basura.linti.unlp.edu.ar/article/printPreview/id/351 Observe el lector como se denomina el sitio en el que la UNLP coloca información vinculada a lo que mencionamos.

 

 


 
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