La Asombrosa Historia De Un Protagonista Del Black Friday

El 15 de abril del 2011, la comunidad del póker online de los Estados Unidos se enfrentó a lo que se recuerda como el Black Friday; el día en que el Departamento de Justicia arremetió contra los sitios de juego online cancelando todo tipo de juego con dinero real. Las causas judiciales contra los principales responsables de esas empresas y sus colaboradores se multiplicaron, y debieron responder ante los estrados por cargos de fraude, malversación de fondos y asociación ilícita, entre otros. Los nombres de los principales acusados tomaron estado público y sus operaciones al frente de estas empresas, fueron también desmenuzadas y comentadas en todos estos años en libros y películas. Ahora un nuevo libro revela la sorprendente historia de otro de estos protagonistas: Daniel Tzvetkoff, un programador informático australiano que por aquel entonces, con solo 25 años, acumuló una fortuna de 80 millones de dólares, gracias al sistema de procesamiento de pagos que utilizaban los sitios de póker online.

Alligator Blood (un título tomado de la jerga del póker que se refiere a un jugador sin miedo) es el libro de James Leighton, que narra el espectacular ascenso y abrupta caída de este australiano que por el 2008 supo manejar Lamborghinis, Rolls Royces, Bentleys, Ferraris, volar en su jet privado, poseer diversos inmuebles, y participar de fabulosas fiestas en Las Vegas, hasta convertirse en un objetivo de la mafia, vivir como testigo protegido, y ser un informante del FBI en el caso del Black Friday.

El 15 de abril del 2011, el Departamento de Justicia allanó tres de los mayores sitios de póker online del mundo: 75 cuentas bancarias en 14 países fueron congeladas con miles de millones de dólares de ganancias, y los ingresos de esas empresas y las fortunas personales se desvanecieron en un instante. En 48 horas Daniel Kim Tzvetkoff pasó de una vida de alto vuelo a ser un "hombre muerto que camina".

Tzvetkoff, que tiene ahora 31 años, nació en Ipswich, Australia, y es el nieto de refugiados procedentes de Bulgaria. Se crió en un barrio de clase media de Camp Hill en el lado sur de Brisbane, y estudió en la escuela católica cercana, Villanova College.

Si bien era un joven tranquilo, también era un fanático de la informática cuyo coeficiente intelectual pudo haber sido alto, pero con habilidades sociales bajas. Se retiró al mundo de las computadoras y la programación, y a los 13 años ya tenía su propia empresa de diseño web.

A los 16 años, desarrollaba dibujos animados para el sitio web del New York Times. Y cuando salió de la escuela en el 2000, momento en que las ventas por Internet acababan de despegar, su software de procesamiento de pagos online era de los más seguros.

En el 2004 el friki informático Daniel Tzvetkoff unió sus fuerzas con Sam Sciacca, un abogado 12 años mayor que él que tuvo la visión para los negocios y conocimientos de los que él carecía. Así nació el negocio de procesamiento denominado Intabill, y comenzaron un sano negocio de procesamiento de pagos para el comercio online de empresas farmacéuticas, los viajes, la música y la pornografía.

La sociedad también llevó a Tzvetkoff a conocer a Nicole, la guapa ayudante morena de Sciacca que se convertiría en su esposa y la madre de su hijo, ahora de 4 años y su hija, ahora 2.

En 2006, en una feria de tecnología en Nueva York, Tzvetkoff y su experiencia llamaron la atención a las empresas impulsoras del póker online. El software Intabill para procesamiento de pagos era perfecto.

La ley estadounidense UIGEA (Unlawful Internet Gambling Enforcement Act) se había aprobado ese año, y "prohíbe a las empresas de juegos de azar aceptar pagos en relación con la participación de otra persona en una apuesta que supone el uso de Internet y que sea ilegal bajo cualquier ley federal o estatal". Las compañías de póker online argumentaron que el póker no era nada de eso. Era un juego de habilidad. Muchos operadores importantes se retiraron, sin estar convencidos de la legalidad de sus negocios justo en el momento en que su potencial de ingresos se había disparado.

Tzvetkoff y Sciacca vieron la oportunidad y no la dejaron escapar. Firmaron con los tres sitios principales de póker online: PokerStars , Full Tilt Poker y Absolute Poker. De la nada, el negocio de Intabill se convirtió de repente en un jugador importante.

En cuestión de meses Tzvetkoff ganaba 3 millones de dólares a la semana. Se compró un Lamborghini y una propiedad de U$s 2.5 millones en un condominio en la Gold Coast australiana donde se estableció con su novia, Nicole.

En 2007, Tzvetkoff ganó un estimado de U$s 20 millones por sus servicios a la industria del póker online de Estados Unidos, y se estima que el negocio de Intabill había crecido del "10 al 20 por ciento" durante todos los meses desde su inicio.

Se compró una de las casas más caras en Australia, una propiedad frente al mar de U$s 28 millones en Mermaid Beach y una membresía a un club de golf por U$s 70.000, además de su propio equipo de carrera de autos V8 súper.

En 2008 comenzó a aparecer en la lista de jóvenes ricos de Business Review Weekly, con una fortuna personal estimada en U$s 80 millones.

Pero para alguien que ganaba dinero en lo que fue una zona gris legal, este tipo de comportamiento atrajo la atención de las autoridades legales de Australia y de Estados Unidos.

Bajo un estricto control, Tzvetkoff desarrolló formas cada vez más ingeniosas para asegurar que el dinero de póker online estaba limpio, por lo que los bancos y los gobiernos australianos y estadounidenses estaban preocupados.

Sus impresionantes ingresos lo llevaron a gastar el dinero entre Las Vegas, Nueva York, Los Angeles, Brisbane y Sydney a un ritmo aún más alarmante de la forma en que lo logró recaudar.

Su comportamiento se volvió cada vez más extravagante. Abrió un club nocturno llamado Zuri en Brisbane. Tenía puertas de hierro procedentes de los bancos argentinos, candelabros de cristal y telas supuestamente utilizadaa en el Palacio de Versalles. Fue la hoguera de las vanidades de Tzvektoff donde quemó millones de dólares.

En el 2008 se vio envuelto en negocios con el tejano Curtis Pope, una figura con la cual las hazañas de Tzvetkoff se hicieron cada vez más atrevidas. Se unió a la compañía de Pope, Trendsact, y con otra llamada Impact Payments, a cargo de John Scott Clark, un socio del tejano.

Ambas empresas procesaban créditos diariamente, y pronto miles de millones de dólares de ganancias de los juegos de azar, estaban corriendo a través de Trendsact y Impact Payments.

Sus excesos y el hedonismo eran extraordinarios, y las pérdidas cuando llegaron, lo dejaron estupefacto.

En agosto de 2008 un banco en Georgia a través del cual Tzvektoff operaba congeló sus cuentas, tomando U$s 10 millones de su dinero. Tzvetkoff exigió volar hacia Tiflis
(capital de Georgia) para hablar con el gerente bancario.

Los rumores acerca de una invasión rusa a Georgia estaban creciendo en credibilidad pero Tzvektoff, enloquecido, no prestó atención. El jet privado de Intabill partió con Tzvektoff y algunos colaboradores y aterrizó en Tiflis. Allí, mientras discutía con el funcionario bancario, las fuerzas rusas irrumpieron en el territorio.

Las bombas comenzaron a caer, explotando en las calles afuera del banco, y por una vez Tzvetkoff tuvo que admitir la derrota. Después de una carrera desesperada hacia el aeropuerto, tuvieron que sobornar a un funcionario para permitir que el avión despegara, volando en un cielo salpicado de aviones de combate rusos.

Durante todo el tiempo, Tzvektoff estaba jugando a un juego aún más peligroso que su compañero, Sam Sciacca, conocía. En 2009 sus clientes de sitios de póker online empezaron a quejarse de que no se les había pagado, a pesar de que los libros de Intabill mostraban que todo estaba al día. PokerStars fue la primera en presionar por el dinero que, en los papeles, Tzvektoff no tenía.

Cuando Intabill había unido sus fuerzas con Pope y Scott Clark, ni Tzvektoff ni Sciacca habían querido poner sus nombres en los documentos. Pero Tzvektoff asumió que sus socios respetarían el acuerdo de caballeros que habían cerrado. Después de todo, los fondos asentados en la cuenta de Trendsact estaban allí sólo gracias al negocio que fue realmente generado por Intabill.

Pero cuando preguntó por la liberación de esos fondos para cumplir con un cronograma de vencimientos acordado con PokerStars, Tzvektoff aprendió una lección sobre la confianza y la traición.

Curtis Pope se negó a liberarlos. En su lugar, se dirigió directamente al CEO de PokerStars con la promesa de la devolución del dinero en su totalidad. Había dado la espalda a su antiguo amigo y socio de negocios.

Con un solo movimiento sacó a Tzvektoff y Sciacca de lo que era su propio negocio. Los dejó con el conocimiento de que "su" dinero estaba firmemente fuera de su alcance.

Como escribe James Leighton en su libro -cuyos derechos cinematográficos ya fueron comprados por Robert Luketic, el director de 21 Blackjack-, "Curtis había utilizado PokerStars para matar a Intabill".

Pero Sciacca puso a trabajar a un perito contador y descubrió con horror que su compañero, había desviando fondos de la cuenta de Intabill a su propia cuenta personal en forma de "préstamos".

En julio de 2009, menos de 12 meses después de que Tzvektoff había festejado el éxito de su negocio en una suite en un ático de Las Vegas con prostitutas, estrellas del deporte, y DJs, Intabill se derrumbó con ni siquiera un centavo en su cuenta.

Tzvektoff volvió a Australia a desmantelar lo que quedaba de su negocio y se enfrentó con demandas judiciales por millones de dólares. Sciacca lo demandó por 100 millones de dólares alegando que había falsificado las cuentas, e inflado las ganancias de la empresa. Las compañías de póker online lo siguieron con otras demandas.

Cuando pensaba que las cosas no podían ir peor, fue arrestado por el FBI.

El accionar de Tzvektoff había enfurecido a muchos de "asociados" muy serios a los que se les debía millones. Había actuado efectivamente como un "cortafuegos" entre las autoridades de juego y la gente que cometía fraude con las apuestas. Se encontraba del lado equivocado de la ley y del lado equivocado de la mafia.

Mientras languidecía de vuelta en casa de sus padres en Australia, no tenía ni idea de que el FBI lo estaba investigando por lavado de dinero, y con acusaciones de que había creado una compleja cadena de sitios web falsos y cuentas bancarias internacionales para ocultar el hecho de que Full Tilt Poker, PokerStars y Absolute Poker estaban haciendo dinero con los jugadores online de Estados Unidos.

Cuando fue lo suficientemente temerario para mostrarse en las Vegas en abril de 2010, fue detenido por el FBI y se lo acusó de ser el autor intelectual de un fraude de 540 millones de dólares en dos años.

En forma personal debía a sus acreedores, incluyendo al Departamento de Impuestos, unos 143 millones de dólares.

La situación lo obligó a pactar con los federales.

Ante la perspectiva de hasta 76 años de prisión por lavado de dinero, fraude bancario y cargos por conspiración, Tzvektoff se convirtió en un informante cuyo testimonio condujo directamente al Black Friday.

Tzvektoff, su novia Nicole, y sus dos hijos pequeños fueron colocados en el programa de protección de testigos, en una casa en el Harlem de Nueva York a la espera de juicio.

En los juicios que siguieron, la mayoría de los "amigos" de Tzvektoff y muchos de los personajes que se le habían unido enfrentan multas o penas de cárcel.

Seguramente debe haber tenido un poco de satisfacción ante el hecho de que Curtis Pope, el hombre que lo había "volteado", fue condenado a 21 meses de prisión después de declararse culpable de los delitos relacionados con conspiración en lavado de dinero, fraude bancario y practica de juegos de azar ilegales.

En cuanto a dónde fue a para todo el dinero, esa es una pregunta que nunca se contestó. No hay evidencia de que el dinero prometido a las empresas online por Pope y Scott Clark haya sido pagado.

Y de acuerdo con el escritor Leighton, "persisten los rumores de que Daniel Tzvektoff pudo haber logrado ocultar parte del dinero que ganaba, ya que ni el liquidador de Intabill ni el Departamento de Justicia, encontraron pruebas de los supuestos millones que faltan".

Un hecho que deja abierta la tentadora posibilidad de que durante todo el drama, el riesgo, y la aparente pérdida económica, Tzvektoff jugó un juego, que después de todo pudo haber ganado.


 

 

Fuente:www.dailymail.co.uk

 

 


 

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