"Si Nos Dan La Licencia Del Casino Antes De Las Elecciones, Arrancaremos Con Todo"

Ver tan mal a un hotel “fabuloso” como el San Rafael le causaba una “enorme pena”. Le atraía “el espíritu y ánimo de diversión que existía en el Punta del Este de los años 50”, por lo que siempre que pasaba frente a la parada 11 de la Mansa le venía a la mente la posibilidad de recuperarlo. Así que Giuseppe Cipriani se entusiasmó cuando supo que estaba a la venta.

El pasado 29 de diciembre, el nieto del cofundador del grupo presentó en Punta del Este un plan de inversión para el histórico hotel, que supera los US$ 450 millones, e implica levantar un complejo al que se denominará Cipriani Ocean Resort and Club Residences.

Se presenta como una persona sumamente autocrítica, y le parece "absolutamente normal" que el proyecto del San Rafael pueda tener sus detractores: "Las críticas constructivas siempre son bienvenidas porque pueden sumar. Y las escucho", dice en una entrevista concedida al diario argentino La Nación, y que fue publicada este domingo.

Comenta que el proyecto de San Rafael lo va a retener por bastante tiempo en Uruguay. "Si nos dan la licencia del casino antes de las elecciones, arrancaremos con todo", promete al recordar que el proyecto empleará a entre 800 y 1.000 personas. "Vendrán chefs y gente de Italia, pero el personal será uruguayo. Vamos a capacitar y hacer una gran movida. Habrá tres restaurantes. Uno en el casino, otro en el hotel y un tercero en la playa", describe.

Cipriani se define como "bastante práctico y trabajador, y dice que si no fuera de esta forma le sería imposible estar al frente de 10.000 personas en el grupo Cipriani.

"Esta situación la llevo con enorme responsabilidad. Me gusta saber que se sienten bien y que están donde les gusta. En todos mis restaurantes hay gente que trabaja conmigo desde hace 25 años. Creo en los vínculos sanos y trabajo para que así suceda", comenta.

Considera el viajar como una forma de vida y de trabajo a la que está acostumbrado. "De Uruguay me iré derecho a Dubai y Arabia Saudita. Es trabajo, algo que se va tornando normal, habitual. Por lo tanto no resulta vertiginoso, sino metódico. Si uno se organiza, puede hacerlo perfectamente sin problemas", señala.

Piensa, que a su ciudad, Venecia, el turismo constante le ha quitado un poco su espíritu, algo que considera no sucede en Argentina, Brasil y Uruguay: "Pase lo que pase, con crisis o sin crisis, esto tiene siempre su identidad".

No descarta volver a tener negocios en Buenos Aires, donde el grupo tuvo un restaurante y dos cafeterías. Conoce al presidente Mauricio Macri, y dice respetar a su padre,
Franco Macri. "A mí me parece que está bien que esa familia maneje la Argentina. En lo personal, es un país que adoro. Me encanta Buenos Aires; siempre me pareció una ciudad fantástica. Yo entiendo que ha habido muchos problemas en los últimos años y que ahora están haciendo enorme esfuerzo para ponerse de pie. Por eso no descarto volver", agrega.

El grupo familiar fue fundado en 1931 cuando Giuseppe Cipriani abrió el famoso Harry's Bar en Venecia, ahora declarado Monumento Nacional por el Ministerio de Cultura Italiana. Hoy en día,el grupo cuenta con restaurantes, clubs, residencias, salones de eventos y hoteles en lugares como Nueva York, Hong Kong, Ibiza, Monte Carlo, Miami, Ciudad de México, Los Ángeles, Abu Dhabi, Dubai, Riad y Las Vegas.

A Giuseppe Cipriani le apasiona cocinar, comer y rodearse de buena compañía, de "gente nutritiva". Hace un tiempo que es propietario de una chacra llamada Gin Tonic, ubicada en La Barra, y en la que ha recibido a celebridades como Noami Campbell y Paris Hilton.

"A través de los años hemos forjado amistades. No importa si son famosos, estrellas. Yo paso el año viajando y por lo general mis invitados lo mismo. Este termina siendo el punto de encuentro más relajado y real. Somos tantos que, por un tema logístico, casi no salimos a comer afuera. Hacemos todo acá. Muchos asados, que acá son fantásticos siempre", comenta.

Cuando le consultan si le disgusta que lo consideren un dandy, asegura que la realidad es que es un hombre de trabajo, y que heredó esa caracterísica de su padre y su abuelo.

"Mi padre hoy, a los ochenta y tantos, sigue yendo a su oficina todos los días. Pero entiendo que si uno hace negocios en el mundo, se separa, viaja incansablemente y hace fiestas en el verano el estigma puede estar", apunta.

El artículo finaliza con una declaración de lealtad a la "buena calidad" y a la frase de su padre "el lujo no es solo lo que se puede pagar", y con una descripción de la periodista de detalles como el juego de Cipriani con sus perros (todos bautizados con nombres gastronómicos como Ossobuco, Pepper, Bellini o Rigatoni) o el saludo a las empleadas que acomodan almohadones bordados con las iniciales de su chacra.


 

 

Fuente:www.elobservador.com.uy

 

 


 

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