El 'Tiburón' De Los Negocios Y El Póquer

No vive del juego, aunque suma una fortuna gracias a la baraja. Es su hobby y lo sabe controlar. Humberto Brenes es dos cosas: un fuerte empresario costarricense y un jugador de póquer de trayectoria a nivel mundial. Tan hábil es en los negocios como en el juego.

Se ha hecho millones de dólares con el póquer, pero tiene claro que para él es solo un pasatiempo, "un juego simpatiquísimo".

"Este hobby, en vez de costarme, me daba plata. A muchos amigos les gustan los caballos. Otros tenían novias de hobby, que son las más caras -se ríe-, pero yo tengo el póquer", dice desde Viña del Mar, donde esta semana se juega el Latin American Poker Tour (LAPT) de PokerStars.

A lo mejor, su reconocimiento como jugador de talla internacional se lo debe en parte a su éxito como empresario -ha tenido varios negocios. Hoy en día importa nueces, frutas secas y semillas en Costa Rica-, pues ha podido crecer en el póquer teniendo claro que de lo que gane en la mesa no dependen su esposa y ni sus tres hijos, a quienes les ha enseñado de estas lides.

"He hablado con ellos. Para mí el póquer es un juego, lo disfruto, no tengo el problema de que si hoy no gano mañana no como, lógicamente cuando uno está en el juego quiere ganar, y soy muy competitivo, pero nunca ha sido vital para vivir. Es lo que he tratado con mis hijos, les digo que jueguen póquer pero que entiendan que es solo un juego", dice.

Brenes, fácil de identificar por su visera con el logo de PokerStars (hace parte de su 'team-pro'), se topó con el póquer a los 7 años, gracias a las enseñanzas de su padre.

Este corpulento costarricense de 62 años, bigote y gran carisma, se ufana de haber conseguido el cuarto lugar en el segundo campeonato mundial que jugó en Las Vegas. "Pero la mayor bolsa que me he ganado fue después, también en Las Vegas, en el Bellagio (hotel), un millón de dólares, contra
Daniel Negreanu".

Brenes es algo excéntrico, no solo por su famosa visera, sino por su pequeño tiburón de juguete que lleva a la mesa como amuleto, y gracias al cual se ganó el apodo de 'el tiburón'.

Aunque suma 8 millones de dólares gracias al juego, que lo ponen entre los 100 jugadores con mayores ganancias del mundo, está convencido de que "solo muy pocos pueden vivir de este deporte", y para los demás, lo mejor es que lo tomen como un pasatiempo.

"Messi depende del fútbol y esas son las grandes estrellas. En el póquer, jugadores como Negreanu o Erik Seidel pueden depender del póquer toda su vida, ellos lo toman como una profesión", dice Humberto sobre estos dos jugadores, en la baraja de sus preferidos y a quienes considera "personas responsables, que se han tomado el póquer en serio, que cuidan la plata, que no la votan, pero es muy duro", aclara.

Como buen latino, ha sido borracho, parrandero y jugador, pero ya a su edad no anda en esas. "Yo vengo a jugar, unas fotos aquí, a comer por allá, y ya no tomo trago".

"Como se lo digo a mis hijos y a todos, que tomen el póquer como un deporte, una actividad que uno no dependa de ella, que uno la disfrute. Es una vida que induce fácilmente a los jóvenes a gastar cuando ganan todo. He visto a muchos ganar mucha plata, la disparan muy rapidito y después andan buscando, gracias a Dios yo nunca he caído en eso. Nunca me han quebrado y siempre nos hemos cuidado", concluye el 'tiburón', quien está nominado para el salón de la fama del póquer.[nocolumn]Fuente:www.eltiempo.com[/nocolumn]


 

 


 

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