Codere Contrata Nuevo Asesor

La multinacional española del sector del juego, Codere, contrató a Violy McCausland-Seve, una colombiana afincada en Manhattan -y a su banco de inversión Violy & Co-, como nuevo asesor para resolver la difícil situación por la que atraviesa la empresa, que tendrá que batallar contra los bonistas y los fondos buitres que son dueños de su deuda.

La empresa de juegos, que tiene un pasivo que ronda los 1.100 millones de euros, confirmó la información y agregó que Violy McCausland-Seve es una financiera que ya ayudó a la compañía en otras ocasiones.

Anteriormente conocida como Violy de Harper hasta su separación matrimonial, la banquera se hizo famosa por ser uno de los brazos ejecutores de Mario Conde en Banesto, y que después consiguió salvar a la firma Prisa de la primera amenaza de quiebra a mediados de 2009.

La exdirectora general de JP Morgan no está sola en el envite con los inversores institucionales, ya que Codere, pese a su difícil situación financiera, tiene también contratado al banco Perella Weinberg. Además, cuenta con el asesoramiento legal de Clifford Chande y Wachtell, dos de los bufetes de abogados más elitistas y más caros del mundo.

Entre los clientes de Violy McCausland se encuentran Coca-Cola, General Motors, Bacardi, Unilever, At&t, Calvin Klein, Playboy, McDonald's, Pepsi, Bristol Meyers. Al grupo español de medios de comunicación Prisa le encontró un inversor que le aportó cerca de 300 millones en uno de los momentos más delicados de su reciente historia por su elevado endeudamiento. Después intentó lo mismo con Ahorro Corporación, pero no tuvo tanta suerte, según publica El Confidencial en su edición de hoy.

No es de extrañar el ejército de asesores con los que se ha hecho la empresa controlada por la familia Martínez Sampedro, ya que se enfrenta al concurso de acreedores tras haber entrado además en situación de impago o default. El líder del juego en España ya pidió el preconcurso para blindarse de posibles acciones legales, al tiempo que reconoció que no dispone de caja para hacer frente a los intereses de sus emisiones de bonos. El banco de inversión
Houlihan Lokey se convirtió en el aglutinador de la defensa de los bonistas.

Ante esta difícil tesitura, ambas partes negocian contra reloj porque el 6 de febrero expira el plazo dado por los fondos Canyon y Blackstone para que les devuelva los 127 millones de euros que le prestaron y cuyo vencimiento tenía como primera fecha de caducidad el pasado 15 de diciembre. De momento, las posturas son muy dispares, motivo por el cual los Martínez Sampedro se pertrecharon de bancos de inversión y de abogados de primer nivel.

El primer objetivo es que los fondos den el visto bueno a un plan de reestructuración cuyos puntos principales son la concesión de una moratoria de cinco años para no pagar la deuda y que la familia sigua manteniendo al menos el 51% del capital (ahora controla el 70%). En ningún caso aceptarían que Canyon y Blackstone se quedasen con el grupo, pese a que, junto con los bonistas, podrían ejecutar las garantías de forma inmediata.

Si el 50% de los titulares de los bonos impagados acepta la proposición de los Martínez Sampedro, que pasa por implementar de forma urgente un programa de venta de activos en Latinoamérica, las negociaciones podrían extenderse hasta el 15 de abril, con lo que ganarían tiempo para salir de esta convulsa situación. Pero el plan se encontró con la dificultad añadida de la situación financiera en Argentina, donde Codere obtiene casi el 50% de su beneficio operativo o ebitda y que ya le impidió en alguna que otra ocasión repatriar los beneficios.

La coyuntura es tan rocambolesca que Codere estima que el estigma de Argentina le puede venir bien para detener a los fondos buitres, ya que consideran que el Ejecutivo de Cristina Fernández de Kirchner le expropiaría si el control de la compañía cae en manos de los hedge funds contra los que el país está peleado por distintos embargos.


 

 

Fuente:www.elconfidencial.com

 

 


 
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