Evangelistas Versus Juego

El alcalde de Río de Janeiro, Marcelo Crivella, es partidario de construir un casino en la zona costera de la ciudad, sin embargo, parece que la religión se metió nuevamente en cuestiones parlamentarias de Brasil. Los diputados de la bancada cristiana están levantando la bandera de la religión para oponerse a un proyecto de ley que regulará el juego en ese país. De no llegar a un acuerdo, Crivella puede ir despidiéndose de su soñado complejo y de los turistas y los miles de millones de reales que él está convencido traería el casino para la ciudad.

Con el argumento de que el que piense que es pecado que no juegue, el alcalde de Río de Janeiro intenta convencer a los parlamentarios cristianos que el casino traerá grandes beneficios a la ciudad, slogan que no estaría persuadiendo a las bancadas evangélicas ni católicas. Cabe destacar que Crivella no es ateo ni nada que se le parezca; es el sobrino de Edir Macedo, obispo líder de la poderosísima Iglesia Universal del Reino de Dios.

En las trincheras evangélicas, la cuestión del casino es un tema amargo del que se declaran contrarios y con el cual no están dispuestos a negociar. El diputado evangelista Marco Feliciano cree que el juego per se lleva a la adicción y por consecuencia, a la destrucción de las familias. Para él, el estado no puede ser socio de la legalización del juego, aunque fuese una medida que levantara la alicaída economía, porque para él, una familia rota no tiene precio.

Si bien nadie podría monetizar una familia rota, el equipo del alcalde de Río estima que si Brasil deja que las ruletas giren nuevamente, el turismo podría inyectar alrededor de 27 mil millones al año solamente en ese estado. A nivel nacional, la recaudación podría llegar a los 58 mil millones de reales en impuestos, lo que equivale a dos presupuestos anuales del programa social implementado por el expresidente Lula Da Silva, Bolsa Família, una de las mejores noticias para el ministro de economía, el ultra liberal Paulo Guedes.

Por su parte, el autor de la propuesta en el senado, Ciro Nogueira, manifestó que Guedes, por lo menos hasta el mes de junio último, estaba completamente a favor de la idea, aunque corresponde al presidente la última palabra. El senador sabe que el peor de los escollos son los evangélicos y que éstos tienen una gran influencia sobre las decisiones de Bolsonaro. El presidente brasilero siempre se ha mostrado contradictorio y ha mantenido un "¿quién Sabe?", "existe la posibilidad", "que cada estado decida", "estoy en contra, pero veamos", por lo que los sectores pro casinos esperan que el equipo económico haga el tema un poco menos complejo para el presidente y así disipen sus dudas.

Por otro lado, el presidente del bloque evangélico, Silas Câmara, confirma a viva voz que están en contra de regularizar los juegos. Câmara explica que van a defender a la familia por encima del vicio, pero asegura que la bancada que preside está abierta a los argumentos de Crivella, pero siente que ninguna evidencia económica podría convencerlos, aunque, como buenos republicanos, siempre van a estar abiertos a escuchar.

Otro evangélico, Sóstenes Cavalvante, cree que muchos diputados cristianos va a aceptar algún tipo de diálogo, pero insiste que el evangélico que apoye la legalización de cualquier forma de juego va a tener un fuerte rechazo de sus votantes, porque la biblia está en contra. "Ningún evangélico acepta cambiar este concepto, que es además una puerta abierta al lavado de dinero y otros delitos", señala.

Incluso la propia iglesia a la que pertenece el alcalde de Río no está muy convencida del tema. En 2017, el periódico de la Iglesia Universal publicó el informe "Una apuesta aburrida", con casos de personas que se equivocaron al caer en la
tentación del juego. El caso de Antonio, de 46 años, un bahiano que ganó 30 millones en la lotería en la década de 1980 y se dedicó a festejar con alcohol y jolgorios, al final perdió todo y hoy estaría en quiebra, trabajando como acomodador de coches. Incomprobable. Para los evangelistas, si el creyente va a la biblia encontrará un sinnúmero de repuestas en contra del juego y la mejor guía para ayudar a las personas que sufren adicción. La realidad es que las escrituras no especifican nada sobre el juego, pero los cristianos pueden ver en diferentes versículos un reto directo sobre el juego, por supuesto prolijamente acomodado por el interlocutor de turno.

Pero Crivella está seguro de que puede convencer a los diputados con argumentos mucho más prácticos. A la hora de exponer sus ideas, el alcalde carioca pone en ejemplo de Singapur, en donde, dice, el juego no generó problemas para las personas, aunque luego haga un papelón cuando asegura que Singapur es un país evangélico donde se debatió el tema, cuando se sabe que su principal religión es el budismo, seguida por el Islam. Fuera de eso, confía en que los millones de Sheldon Adelson, quien se sale de la vaina para ser el principal constructor de casinos resorts en Brasil, van a terminar de convencer a los tibios a fuerza de promesas de lujosos centros de convenciones, hoteles y lugares de compras, como ocurrió en Wonder Harbor del país asiático.

Para el encargado de la cartera de turismo de Río, Paulo Jobin Filho, la industria sin chimeneas es el nuevo petróleo y "lo único que es capaz de rescatar la economía de un estado que está casi en bancarrota, es el ruido de las tragamonedas". Cabe destacar que el turismo en Brasil viene en baja con unos 6,7 millones de turistas extranjeros al año, muy por debajo de Argentina con 7,5 millones, e incluso menos que el museo del Louvre. Para Jobim, si el congreso regulase la actividad se generarían unos 300.000 empleos y se multiplicaría la capacidad turística.

El secretario de turismo carioca recuerda que del G20, solamente Brasil, Indonesia y Arabia Saudita aún no han regulado el juego. Es indudable que tanto Indonesia como Arabia, su condición de países ultra islámicos condicionan los juegos de azar entre otras cosas, pero por qué Brasil. Pero sí, la religión tiene mucho que ver en este tema. Desde que Gaspar Dutra prohibió los juegos en 1946 con el apoyo de la iglesia católica y los sectores "moralistas" encabezados por su esposa Carmela, los creyentes estuvieron decididos a terminar con las fábricas de vicio y placer.

Así, como en la época de Dutra, también los católicos arremeten en contra del juego. La Conferência Nacional dos Bispos do Brasil (CNBB), tampoco está muy convencida de que la regulación del juego sea una buena salida para la crisis. Los obispos, creen que adherir a la tesis de que "los fines justifican los medios", no haría buena o justa a la industria del juego. La CNBB, sin blandir pruebas tangibles ni estudios concretos, está convencida de que los juegos de azar son sensibles de convertirse en centros para que los recursos provenientes de actividades ilícitas se conviertan en ganancias legítimas.


 

 

Fuente:gauchazh.clicrbs.com.br

 

 


 
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