Política Y Negocios: Mala Yunta Para Las Causas Judiciales

La causa por las coimas de la Lotería De Río Negro quedó finalmente clausurada con la prescripción de la pena del ex titular de ese organismo Miguel Irigoyen, con un magro resultado judicial: tres condenas de prisión, pero sólo uno cumplió y fue con tareas comunitarias.

La Justicia -con fallo del Tribunal de juicio, ratificado por el STJ y la Corte Suprema- comprobó la existencia de "cohecho" (coima) en la explotación de los juegos en Río Negro, entre 1999 y 2001.

La investigación empezó con media docena de procesados aunque el juicio alcanzó y concluyó con tres condenados: Miguel Irigoyen, como presidente de Lotería y poder concedente; Carlos Ferrari, como titular de la firma concesionaria, y Andrés Santamaría, con una sociedad intermediaria que, según el análisis judicial, sirvió para el pago de las coimas, indica el periódico Río Negro.

En el 2009, se condenó a Irigoyen con cinco años por cohecho pasivo (cobro de coima), Ferrari con cuatro años por cohecho activo (pago de coima) y Santamaría con cuatro años (intermediario).

Todos con condenas efectivas. En el 2010, el STJ -integrado por Alberto Balladini, Víctor Hugo Sodero Nievas y Luis Lutz- ratificó plenamente las penas para Irigoyen y Ferrari pero, en cambio, disminuyó la condena para Santamaría, de cuatro a tres años. Una modificación importante en lo penal, pues se transformó en condicional y lo liberaba de la cárcel.

Ese beneficio tuvo componente político. Ocurre que Santamaría tenía un innegable vínculo personal con Pablo Verani y su hijo Emilio, lo cual siempre alentó especulaciones sobre la relación del exgobernador con la maniobra.

Con esa rebaja, la defensa de Santamaría -a cargo de Juan Chirinos- encaminó su estrategia en otra dirección y, en el 2015, logró el cumplimiento de su condena, a partir de que se la transformó en tareas comunitarias, que realizó en Cañada de Gómez, bajo el "control del Patronato y "en favor del Estado o de instituciones de bien público, durante cuatro horas semanales".

Al final del proceso, esa pena se transformó -concretamente- en la única con cumplimiento por parte de los condenados. Irigoyen y Ferrari lograron sus prescripciones por el paso del tiempo, sin ninguna ejecución de sus condenas.

Con recursos en los tribunales, otros seis años pasaron entre la confirmación del STJ y la ratificación de la Corte. Al final, en agosto del 2016, la Justicia provincial ordenó las detenciones de Irigoyen y de Ferrari. No se concretaron porque cuando los policías llegaron a sus domicilios de San Antonio y de Buenos Aires ya no estaban.

Ambos fugitivos. El empresario casi falla en su objetivo cuando en marzo del 2018 se lo localizó en Cancún cuando pretendía ingresar a México desde Miami. En Migración se detectó el alerta de Interpol, no le permitieron la entrada, pero no lo detuvieron. Al llegar la confirmación de la captura, Ferrari había abordado un avión con destino a Perú. Y, al otro año, en el 2019, logró la prescripción de su condena.

El exfuncionario no tuvo mayores sobresaltos en su escondite, que le permitió mantener lazos con los suyos y sus empresas en Río Negro. Llegó, ahora, la buscada caducidad de la pena.

Sobran textos judiciales en los 18 años del proceso de la investigación de la causa Lotería, iniciada en el 2002 por una investigación del periódico Río Negro.

Pero, vale rescatar algunas conclusiones, como las del Tribunal de juicio, integrado por Susana Milicich, María del Carmen Vivas y Eduardo Giménez.

En su fallo condenatorio, el cuerpo entendió "plenamente acreditado" que Irigoyen cobró coimas por más de 1,1 millones para garantizar las concesiones del juego a Ferrari. Opinión luego respaldada por el STJ y la Corte. Admite que estos delitos "al igual de otros, como los de índole sexual, no son fáciles de probar", pero "lo difícil" no debe entenderse como "imposible. Esta imposibilidad no se ha dado, sino todo lo contrario", si no existe "absoluta certeza".

Su conclusión fue que Irigoyen compró una empresa sello (Albany) a nombre de Andrés Santamaría para que Ferrari le gire dinero, que registró por 1.175.701 pesos (dólares en ese momento) entre el 13 de enero de 1999 y el 12 de abril de 2001. Se detectó además que el funcionario cobró un giro en su cuenta bancaria de 10.080 pesos librado por Casino de Río Negro.

El propósito -dice el fallo- fue que "Irigoyen, como interventor de Lotería, no rescindiera el contrato" que Ferrari tenía para explotar casinos y máquinas tragamonedas en la provincia ante "los reiterados incumplimientos de parte de la empresa".

Un año después, el Superior Tribunal de Justicia compartió esa teoría. En su voto, Víctor Sodero Nievas no creyó que la firma intermediaria -Albany- fuera adquirida para comercializar ropa. Avaló que "siempre tuvo el desempeño para cuya adquisición fue pensada", es decir, "el ingreso ilegal de fondos".


 

 

Fuente:www.rionegro.com.ar

 

 


 
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