El Riesgoso Negocio De Los Caballos

Si bien Argentina es reconocida mundialmente como uno de los más importantes productores de equinos, desde las asociaciones que nuclean a los sectores vinculados con la cría y la explotación del caballo crece la preocupación porque las actividades hípicas vienen decreciendo desde hace tres décadas, sobre todo, según algunos criadores, por la falta políticas destinadas a sostener el sector.

Según datos oficiales, Argentina se ubica en el décimo puesto de países con mayor stock de equinos del mundo con 2.294.592 animales distribuidos en 172.145 establecimientos. De ese total, 16 % aproximadamente, son considerados animales puros de raza. Estos datos, rubricados por la Secretaría de Información Pública de Presidencia de la Nación, abonan que en el país se crían más de 25 razas equinas con distintas finalidades y que por año se registran más de 22.000 nacimientos de caballos de pura raza.

No obstante, estos datos se contraponen con lo asegurado por la Fundación Equina Argentina (FEA), cuyas cifras distan bastante de los esgrimidos desde el organismo oficial. Darío Serino, representante de la FEA, explica que hay unos 8.000 nacimientos por año, de los cuales alrededor de 500 o 600 son destinados a la exportación. "El turf viene en una caída en picada desde hace más de treinta años. En esa época, el turf ocupaba el 20 por ciento del total de las apuestas y hoy no llega al 2 por ciento siquiera". Para Serino, estas circunstancias se deben a las malas administraciones gubernamentales y a la falta de políticas dentro del turf.

Por otro lado, según un documento emitido por la Asociación de Propietarios de Caballos de Carrera (APCC), la medida que aplicó el gobernador Daniel Scioli en diciembre último, que llevó a aumentar los ingresos del Fondo Reparador Provincial del Turf del 9 al 12 por ciento, lograron aportes genuinos importantes en los hipódromos bonaerenses. Sin embargo, desde la APCC explican que se debería adoptar otro paquete de medidas para que el turf pueda mantenerse con recursos propios y entrar, así, en una espiral de crecimiento.

Desde la entidad, se piensa que esta medida por sí sola no basta para que la actividad hípica tenga un crecimiento válido. Los propietarios aseguraron que entre las normas a aplicarse deberían aumentarse las apuestas hípicas a través de la instalación de más bocas y medios de expendio; tomar medidas más enérgicas en la lucha contra del juego clandestino; y crear un juego poceado de resolución inmediata a partir de los resultados de las carreras. Otra de las sugerencias de la asociación, pasa por unificar las apuestas de los tres hipódromos metropolitanos, Palermo, San Isidro y La Plata, a través de una red de terminales.

Cabe destacar que los tres hipódromos principales están pasando por problemas debido a diversos factores. En San Isidro la entidad está atravesando una complicada situación
económico-financiera a lo que se suma el traslado del dinero destinado a inversiones a premios durante diciembre último. En La Plata, se postergaron las inversiones previstas y el hipódromo deberá conformarse con un mantenimiento básico hasta que aparezcan los recursos. En este caso, la asociación destaca, sin embargo, el crecimiento en materia de premios, caballos inscriptos y apuestas, acercándose a los niveles de juego que tienen los hipódromos de Palermo y San Isidro. Finalmente, en Palermo, los propietarios aseguraron que se escatima la información oficial y esto deriva en la falta de equidad en el reparto de los premios.

Según los últimos datos obtenidos, que dan cuenta de los resultados del año 2013, el balance de las apuestas y premios alcanzaron, en el caso de San Isidro, los 453.375.897millones de pesos (unos 36 millones de dólares), de los que 126.758.490, se fueron en premios; en Palermo, las apuestas llegaron a 492.596.218 millones de pesos, (más de 39 millones de dólares) y los premios totalizaron 135.906.260 y en La Plata, se recaudaron 405.311.888 millones de pesos, (más de 32 millones de dólares) de los cuales, 123.590.440 fueron destinados a ese concepto.

El negocio del caballo es complejo. Criar un caballo para que de él se desprenda un negocio, no es fácil ni barato. Según Serino, para que un caballo sea puesto en "training" en el hipódromo de La Plata hay que invertir alrededor de $ar 4.000 y en el de Mar del Plata 2.500. En los haras más importantes de la Provincia de Buenos Aires o Santa Fe, cuidar un caballo pura sangre puede costar hasta $ar $4.900 por mes, hasta 1.500 en los establecimientos más pequeños o artesanales.

Estos costos, explica Serino, pueden variar debido a la calidad del padrillo o la alimentación e inclusive al estatus en el cual se encuentra el haras. Con respecto a este tema, la Unión de Trabajadores del Turf y Afines (UTTA), explica que "debido a características culturales de la actividad rural, a su configuración informal, temporaria e intermitente, existe una alta tasa de empleo no registrado dentro del grupo de trabajadores de la industria del caballo en la Argentina". Esto hace que muchos datos de la realidad económica del sector no sean concretos o directamente, no se conozcan.

La industria hípica es una gran generadora de empleo ya que cada caballo que se incorpora a la actividad, ya sea turf, polo o pato, generan entre tres y seis puestos de trabajo. Sin embargo, la actividad se encuentra en serios problemas debido a la falta de recursos, políticas erróneas y la falta de investigación para el fomento de la industria.


 

 


 

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