Cirsa Espera Una Oferta De Compra Del Fondo Blackstone

Tras haber analizado las cuentas del Grupo Cirsa, la sociedad de capital riesgo Advent abandonó el proceso de compra de esa empresa de juego española, controlada por la familia Lao, lo que de acuerdo a fuentes vinculadas con la operación despeja el el camino para que sea Blackstone, la sociedad que finalmente se haga con la multinacional catalana, y ponga en marcha una gran operación que culmine con una posterior fusión con la firma Codere. El proceso de venta de Cirsa está valorado en hasta 2.000 millones de euros.

La familia Lao inició un proceso de desinversión en Cirsa a finales del pasado año coincidiendo con la escalada de la tensión vivida en Cataluña con motivo del proceso independentista. La compañía contrató al banco de inversión Lazard para llevar a cabo la venta contemplándose en un primer momento una salida a Bolsa, pero fue descartada al poco tiempo de plantearse.

Fuentes consultadas consideran incluso que la maraña societaria que forma el grupo Cirsa, así como algunos frentes polémicos en los que se encuentra la empresa -como una donación de 0,9 millones de euros a Convergencia Democrática de Catalunya, o la detención el pasado mes de diciembre de uno de sus socios en Argentina, el empresario Cristóbal López- desaconsejaban desde un principio una OPV, con el requerimiento de transparencia al mercado que ello supondría.

Manuel Lao Hernández (Almería, 1944), presidente y principal accionista de Cirsa, fundada a finales de los años setenta, es una de las mayores fortunas españolas, al que la revista Forbes atribuye un patrimonio valorado en 3.000 millones de dólares. El grupo Cirsa lo componen cerca de 250 sociedades, la mayoría de ellas relacionadas con la industria del juego. Los mayores ingresos de la empresa, domiciliada en Tarrasa (Barcelona), provienen de la explotación de tragamonedas, 898 millones de euros en 2016. La segunda mayor fuente de ingresos es la actividad de los casinos controlados por los Lao, 736 millones de euros. A través de los bingos la compañía facturó en 2016 más de 217 millones.

La principal sociedad del conglomerado controlado por la familia Lao -los hijos del fundador del grupo, Manuel Lao Gorina y su hermana Esther son ejecutivos- es Nortia Business Corporation, que en 2016 facturó 1.954,89 millones de euros, 50 millones más que un año antes.

La segunda sociedad a través de la que los Lao gestionan su imperio del juego es Cirsa Gaming Corporation, también domiciliada en Tarrasa. La sociedad está participada en un 46,6% por Manuel Lao Hernández y en un 52,4% por Nortia Business Corporation. A su vez esta última sociedad está controlada en un 96,3% por Manuel Lao Hernández.

De acuerdo a las últimas cuentas anuales de la sociedad, a las que el portal vozpopuli.com accedió a través de Insight View, la empresa se financia principalmente a través de su filial Cirsa Funding Luxembourg. La compañía explica que esta financiación se instrumenta mediante contratos de préstamo con la sociedad luxemburguesa, la cual ha llevado a cabo dos emisiones de bonos. Cirsa Funding Luxembourg emitió bonos por importe de 450 millones de euros en 2016, y en 2015 otra por valor de 500 millones.

Fusión con Codere

Blackstone promoverá una fusión con Codere, la otra gran compañía de juego española, si finalmente consigue hacerse con la empresa de la familia Lao. Fuentes del sector consultados consideran que la sociedad estadounidense aprovechará el golpe que fondos de inversión dieron en Codere -recientemente desalojaron a la familia Martínez Sampedro del control de la gestión de la empresa- para acometer una fusión que supondría crear el mayor grupo de juego en Latinoamérica, además de en España.

Las fuentes consultadas llaman la atención sobre el hecho de que el asalto a Codere perpetrado por fondos extranjeros de inversión coincidió con el anuncio de la venta de Cirsa, a finales del pasado mes de noviembre, y recuerdan el polémico paso de Blackstone por Codere.

Blackstone adquirió en el año 2013 deuda de Codere por importe de 100 millones de euros que estaba en manos de Credit Suisse, BBVA y Barclays. La operación se produjo en un momento delicado para Codere, que ese año afrontó la obligación impuesta por el Gobierno argentino de adelantar el pago de las licencias de juego así como una caída de ingresos propiciada por la crisis financiera y las leyes antitabaco.

En esa situación, Blackstone aprovechó la ocasión para adquirir seguros de incumplimiento, CDS o credit default swaps, y después, supuestamente, forzar un incumplimiento artificial con la intención de cobrar esos seguros, lo que habría supuesto un beneficio cercano a los 15 millones de euros. La operación de Blackstone motivó una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción presentada por el sindicato UGT y fue satirizada por un popular programa de entretenimiento estadounidense que ponía en duda su legalidad.


 

 

Fuente:www.vozpopuli.com

 

 


 

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