La Industria Del Juego Espera Señales De Bolsonaro

Después de pasar los últimos tres años con fuertes expectativas de que finalmente Brasil legalize los juegos de azar, grandes representantes del sector están divididos ante los mensajes contradictorios del nuevo gobierno en relación al tema.

Desde 2015, cuando la Cámara de Diputados creó una comisión especial del marco regulatorio del juego para analizar propuestas de legalización de bingos, casinos, jogo do Bicho y otras modalidades, multinacionales del sector invirtieron tiempo y dinero en la promesa de apertura del mercado brasileño.

Contrataron a abogados locales, montaron congresos sobre el sector y enviaron a sus más altos ejecutivos y lobistas para acompañar la tramitación.

Incluso el magnate estadounidense propietario de Las Vegas Sands, Sheldon Adelson, visitó Brasil, al igual que la ex alcaldesa de Las Vegas, Jan Jones Blackhurst, actualmente responsable del área de relaciones con gobiernos de la firma Caesars Entertainment- entre otros grandes nombres de la industria de casinos.

La evaluación de potenciales inversores era que Brasil estaba más cerca que nunca de una llegalización, con la tramitación avanzada de dos proyectos de ley para la creación del marco legal (PL 442/91, en la Cámara, y el PLS 186/2014 en el Senado).

En una entrevista reciente con el periódico Valor Económico, el presidente de la Cámara, Rodrigo Maia (DEM-RJ), volvió a citar la aprobación del juego como uno de los temas en su horizonte de pautas.

Del presidente Bolsonaro, lo que se sabe es que, en un evento en la Asociación Comercial de Río de Janeiro, en mayo del año pasado, cuando aún era pre candidato a gobernar el país, se posicionó contra el juego, pero dijo que estaba abierto al debate.

"La posibilidad de los estados a decidir sobre eso, está muy incipiente en discutir. Yo particularmente, en un primer momento, estoy en contra, pero puede ser conversado", dijo Bolsonaro en ese momento.

En la ocasión, no fue específico en relación a los casinos, punto de interés de multinacionales como la empresa de Adelson y MGM Resorts. Pero hizo ponderaciones sobre los juegos de tragamonedas.

"Hay que tener reglas, no podemos dejar abrir tragamonedas. Por ejemplo: un sujeto va a la panadería y, en vez de llevar el pan a casa, juega el dinero en las tragamonedas. Al momento estoy en contra, y la gente ha llegado a mí hablando que debería dejar que cada estado decida la cuestión de los casinos", dijo Bolsonaro en la ocasión.

Antes de la segunda vuelta de la elección presidencial, el entonces candidato transmitió un vídeo en las redes sociales negando esa posibilidad.

"Nosotros sabemos que un casino en Brasil, si existiera, sería una gran lavandería, serviría para lavar dinero, y para
destruir a las familias, mucha gente se entregaría al juego , y el caos se haría presente junto al seno de las familias", disparó el acutal presidente.

La ex alcaldesa de Las Vegas, sin embargo, conservó sus expectativas positivas, argumentando que la industria está alentada por el proyecto económico liberal defendido por el presidente.

A pesar del patrón conservador de Bolsonaro en relación al juego, el sector se aferra al perfil abierto en la economía, representado por el ministro Paulo Guedes.

La industria de los juegos de azar apuesta que su potencial de generación de empleos y recaudación de tributos, tema alineado al discurso del presidente, puede atraer la simpatía del nuevo gobierno.

"Caesars está ansioso de trabajar con la administración [Bolsonaro] para legalizar los resorts integrados con casinos", sostuvo Blackhurst.

El presidente del Casino de Estoril de Portugal, Mário Ferreira, que siguió personalmente la evolución del proceso en el Congreso en los últimos años, observó el retrasoen el tema frustra el inversor extranjero.

"Sea cual sea la solución gubernamental, Brasil necesita a alguien con capacidad decisoria y que sepa decir sí o no", precisó.

Por ahora, es posible estimar que habrá más resistencia a algunas categorías de juegos, como el bingo y Jogo do Bicho, según Luiz Felipe Maia, abogado especialista en el sector.

"En la sociedad y en el Legislativo, hay más prejuicio en relación a esas operaciones, que son vistas como de más difícil control y fiscalización", afirmó el abogado.

El lobby de los grandes resorts presiona por una legislación poco amplia, es decir, que no libere, en Brasil, también el Jogo do Bicho y tragamonedas.

Para estos grupos, basta con que se autorizan los casinos integrados a hoteles, porque es en la venta de espectáculos, shows, ferias y eventos de negocios, que está la gran parte de sus ingresos.

Magno Sousa, presidente del IJL (Instituto Jogo Legal), que defiende la liberación de todas las modalidades de juego, afirmó que una legalización restringida a los casinos no resolvería el problema del juego clandestino, además de limitar el potencial de recaudación y generación de empleos.

Las proyecciones del IJL calculan que, anualmente, Brasil mueve en apuestas clandestinas R$ 12 mil millones con el Jogo do Bicho y R$ 3,6 mil millones con las tragamonedas.

"Si todas las modalidades fueran liberadas, el juego generaría 697.000 empleos, pero si sólo los casinos fueran liberados, serían sólo 20 mil puestos de trabajo", dijo Sousa.


 

 

Fuente:www.diariodolitoral.com.br

 

 


 

Escribir un comentario

IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
La publicación de los mensajes se dará luego de ser verificados por un moderador.


Banner
Banner
Banner