Salas De Juego Online, ¿Más Seguras Que Los Locales Físicos?

La Ley del Juego constituida en 2012 como respuesta a los vacíos legales y tributarios de los juegos de azar y de casino supuso un antes y un después en la percepción social del poker, la ruleta, las tragamonedas o el bingo. Se trataba de juegos, sobre todo los dos primeros, circunscritos a los casinos, unos locales que no eran accesibles geográficamente para todos. Con el auge del juego online, estos juegos han ido estando cada vez a disposición de más personas. Desde ordenadores y smartphones, y completamente regulados, se posicionaron como una alternativa de entretenimiento muy atractiva para los españoles.

Tras el "boom" de las salas online, desde hace algunos años vemos como surgen numerosas salas de juegos a pie de calle. Estas se diferencian de los casinos porque todos los juegos deben ser a través de máquinas (es decir, la ruleta será electrónica, no habrá croupiers y el poker deberá jugarse como videopoker). Aún así son una alternativa interesante para muchas personas que disfrutan jugando, solos o acompañados, en un local totalmente acondicionado. Pero las salas online no han perdido su clientela, y es que para muchas cosas se diferencian significativamente, lo que no significa que sean mejores, simplemente ofrecen algunos extras que para ciertas personas son decisivos.

Por ejemplo, desde que el mundo es mundo los jugadores han tratado de hacer trampas, cuánto más en juegos de casino en los que pueden llevarse a casa una interesante suma de dinero. The Pelayos mostró con un reparto impecable la historia de una familia que aprovechó defectos de fabricación de ciertas ruletas para ganar de manera casi garantizada en casinos de toda España y parte del extranjero, lo que movió a los fabricantes a investigar de manera exhaustiva para impedir que se trucasen. Pero la astucia del tramposo no conoce límites, y sólo en el último año hemos visto casos de ruletas electrónicas trucadas tanto en Málaga capital como en Marbella. Sin embargo, hasta la fecha no se conocen casos de que se haya podido hacer algo parecido en el entorno online.

Del mismo modo que la ruleta online no admite trampas de este tipo, en otros juegos como el blackjack es también prácticamente imposible acudir a trucos como el conteo de cartas al no haber un croupier manipulándolas, son cartas digitales y el barajeo es absolutamente aleatorio e impredecible. No obstante, que aún no se haya conseguido no significa que no termine sucediendo, aunque si algo está claro es que la seguridad ante ciberataques en casinos y salas de juego se encuentra a la vanguardia, por delante incluso de las entidades bancarias, y de hecho muchas veces estas tratan de replicar sus software por tratarse de los más seguros de todo internet.

¿Es por tanto más seguro jugar a través de internet que en
locales físicos? Desde luego ya deberíamos tener claro que internet no es sinónimo de anonimato sino todo lo contrario: todo lo que hacemos deja rastro, con lo que es más fácil detectar intentos de ciberataques, robos y trampas. Definitivamente arriesgarse a ello es más peligroso que en entornos presenciales, con lo que porcentualmente hay menos riesgo. Por otra parte, en lo que respecta al jugador en sí, tiene ciertas ventajas que pueden ayudar a una experiencia más sana, siempre en función del grado de responsabilidad de cada uno. Las herramientas, de cualquier manera, se encuentran a nuestra disposición: sistemas de pago controlados, autolímites en cuestiones de tiempo, dinero y títulos disponibles, y demás opciones.

Cuando jugamos desde casa tenemos la posibilidad de dejar de jugar inmediatamente y ponernos a otra cosa: no es necesario abandonar un local y volver a casa en coche o caminando, es fácil desconectar si se quiere. En cuanto al dinero que estemos dispuestos a gastar, sucede igual: podemos cargar nuestra cuenta PayPal con una cantidad máxima a jugar y no pasar de ese límite. Este control es voluntario, pero si no nos fiamos de nosotros mismos siempre podemos aplicar los anteriormente citados autolímites, disponibles en muchas salas de juego para ejercer una especie de "control parental" sobre nosotros mismos, restringiendo el número de horas de juego, una cantidad de dinero límite o bloqueando juegos que nos resulten demasiado atractivos.

Por otra parte, hay valores añadidos a jugar desde casa que hacen que muchos jugadores lo prefieran: por lo pronto los bonos de bienvenida online no los encontramos en las salas presenciales, y la variedad de juegos es a veces superior o se actualiza con mayor frecuencia, ya que para las salas supone sencillamente cargar un nuevo software en lugar de cambiar una máquina entera. Y lo que es la razón definitiva para muchos: poder jugar a cualquier hora desde cualquier habitación sin necesidad de desplazarse, vestirse o, en definitiva, "dejarse ver", una alternativa idónea para aquellas personas más tímidas. Sí, las salas físicas proliferan, pero las salas online se mantienen, y su rendimiento no desciende en absoluto.


 

 

Fuente:www.diarioaxarquia.com

 

 


 
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