Una Ley Que Nació Vieja

A un año de la aprobación de la ley que autoriza las apuestas deportivas en Brasil todavía se está a la espera de su regulación. Según Alexandre Manoel da Silva a cargo de las políticas públicas y lotería, el gobierno estaría presto a firmar un decreto antes de febrero para que se reglamente la norma.

Las autoridades ya están trabajando en la letra de la ley, ya que muchos expertos consideraban que algunos aspectos podrían traer inconvenientes, sobre todo lo relacionado a la carga tributaria. Según el funcionario, el decreto presidencial estaría apuntado a la protección de la economía popular, la integridad del deporte y a fomentar una mejora en el ambiente de negocios.

En una entrevista a un medio paulista, Da Silva explicó que el Ministerio de Economía tiene a veinte personas trabajando en la reglamentación para que esté lista en los próximos meses. Cabe destacar que el gobierno tiene un plazo de dos años desde la promulgación de la ley para regular su implementación. Da Silva precisó que en Brasil solamente están legalizadas las loterías y el "sweepstake", la modalidad de sorteos que se vincula con las carreras de caballos, aunque no está funcionando.

En este sentido, el gobierno brasileño está tomando medidas para hacer cambios en la ley que entró en vigencia en diciembre a instancias del senador Luis Heinze de Río Grande do Sul, miembro del conservador Partido Progresista, y a dos directivos de empresas. Da Silva aclaró que, gracias a esta intervención, pudieron constatar que la ley vigente no es adecuada para las modalidades que van a entrar en vigor, como así tampoco para el establecimiento de buenas prácticas. Es decir, que mientras el gobierno quiere enviar un decreto para que aceleren las cosas con las apuestas deportivas, la ley que entró en vigencia en diciembre se tiene que perfeccionar para que funcione.

Para Da Silva la ley no es del todo mala pero se podría mejorar. El funcionario destaca que el principal problema son las tasas impositivas porque son poco atractivas para los futuros operadores. En la actualidad, la ley no define el destino de los premios prescritos y los ingresos brutos del juego (GGR), que son los ingresos menos las primas pagadas, se calculan entre un 30 y 40 por ciento, dependiendo del margen que utilice el operador. Los reformistas pretenden que estos porcentajes estén entre el 15 y 26 por ciento en promedio, como una manera de darle a las empresas espacios de maniobra para otras inversiones tales como publicidad y promociones. Resumiendo, la ley brasileña de apuestas deportivas parece haber nacido vieja y los funcionarios implicados en su regulación creen que se pueden realizar mejoras para no
cometer los errores regulatorios en un mercado que está en su alborada.

El apuro porque la regulación esté funcionando bien aceitada, también responde a las necesidades manifiestas de los grandes clubes de fútbol brasileños, que necesitan hacer buenos negocios de promoción con los grandes operadores de apuestas deportivas que están tocando la puerta del juego en ese país. Según Da Silva lo que se intenta con las mejoras a la ley es, principalmente, atraer a las más importantes empresas de apuestas y que sean ellas las que inviertan en el fútbol. Sin embargo, los dineros para los clubes no serían la panacea, ya que solamente el 2 por ciento de las apuestas físicas y el 1 por ciento de las en línea, irían para el club patrocinado, por lo que se seguiría necesitando el patrocinio del gobierno para que los clubes sigan funcionando, por lo menos en una primera etapa.

La reforma de la ley busca en esencia que las empresas se sientan cómodas con las tasas que paguen para poder fomentarse en el mercado, así como para fidelizar a los "torcedores" de los equipos patrocinados. Esto responde también al plan del gobierno de abandonar de a poco el apoyo económico a los clubes y dejarlo en manos del sector privado. En palabras de Da Silva, "esto también nos llevó a mejorar esta ley; estas compañías, además de recibir apuestas, pueden hacer negocios específicos como el derecho de apuestas, que el club pueda transmitir de forma exclusiva sus partidos en el site del operador. Cuanto más moderna sea la ley, más grande será el negocio generado". Una encuesta realizada en la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) muestra que entre el 70 y el 85 por ciento de la cantidad de dinero invertido en apuestas deportivas, el equivalente a unos 3200 millones de reales, va a parar al fútbol.

Con una carpeta con las reformas y el respaldo de los operadores mundiales, Alexandre Da Silva está dirigiendo todos sus esfuerzos para que el Congreso de Brasil tome las enmiendas necesarias a la ley. Asimismo señaló que el tema se complica porque en Brasil hay sectores que suelen mezclarlo todo y sostienen que esta ley legaliza todos los sistemas de juegos, como bingos y casinos. Él piensa que "La ley debe modernizarse y esto se logrará solamente de forma conjunta. El Congreso tiene que discutirlo y nuestra propuesta facilitará esa discusión".


 

 

Fuente:bnldata2.com.br y agenciabrasil.ebc.com.br

 

 


 
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