El Sistema Tributario Y La Protección Al Consumidor, Ejes De La Regulación Del Juego Online

Aunque la regulación de las apuestas online ya forma parte de una tendencia mundial, los países que han reglamentado la actividad se han visto envueltos en tensas discusiones acerca de varios puntos comunes que van desde el sistema tributario hasta la protección al consumidor. Incluso dentro de un mismo continente, como el europeo, existen notables diferencias de contenido que, según los casos, hacen mas o menos viable, competitivo y atractivo el mercado de las apuestas online.

Entre los puntos que mayor polémica presentan a la hora de sistematizar el juego online, se destacan los relacionados al sistema tributario. En principio, la discusión de la estructura fiscal se manifiesta en base a una dualidad: tributación sobre ganancias brutas (TGB) versus tributación sobre volumen. Con la primera modalidad se estaría gravando directamente a la casa de juego, o sea al operador, sin que pueda ser transferido al consumidor; por el contrario, la segunda modalidad grava cada transacción, tratándose de un impuesto que paga el apostador. En segundo término, la TGB resulta más competitiva para cualquier operador, mas allá del nivel de ingresos que tenga en comparación con el de otros competidores con mayores beneficios.

Como un efecto dominó, la TGB fomenta un crecimiento positivo y la competencia en el mercado, lo que a su vez contribuye a que el consumidor tenga mas opciones. La tributación por volumen tiene el efecto contrario, expulsar a determinados operadores del mercado, y por consiguiente, empujar a los consumidores a buscar productos similares en el mercado negro provocando así una importante pérdida de ingresos para el Estado. En países como Gran Bretaña e Italia la tributación es sobre las ganancias brutas; en el primer caso, los operadores autorizados pagan un 15% de impuestos y en el segundo, aunque los porcentajes varían en función de la unidad de juego, las apuestas de cuotas fijas e interacción directa entre los jugadores tienen una tasa impositiva del 20%. En España, en el marco actual de debate de la sanción de la una nueva ley para regular el juego online, los diferentes sectores vinculados a la actividad pretenden que la misma sea gravada sobre las ganancias brutas.

Este punto, el del canon impositivo, también se convierte en crucial. Más allá de la modalidad bajo la que se grave el impuesto -ya sea sobre las ganancias brutas o por volumen- el porcentaje a aplicar es otra de los temas polémicos. En la mayoría de los países donde se ha reglamentado esta actividad, los porcentajes oscilan entre un 10 % y un 20 %, cifras que para muchos reflejan cierta debilidad de las normativas. El sector de las apuestas presenciales reclama una mayor rigidez fiscal en los montos para los operadores online, debido al supuesto nivel de desventaja en el que se encuentran considerando que las apuestas tradicionales soportan una mayor carga impositiva. Por otro lado, la discusión se instala entre los propios operadores virtuales y el Estado, por el interés de unos en obtener mayores ganancias, y el de los otros en la recaudación fiscal.

En el caso de Europa, ante la imposibilidad de concensuar acerca de una ley común de regulación del juego online, cada país ha optado por una normativa propia y, como en otros lugares del mundo, esto hace que frente a un mismo panorama y actividad, opten por la definición de modelos diferentes. En los países nórdicos la estructura es de carácter monopólica, mientras es el propio monopolio el que, por ejemplo, organiza las partidas de póker online. Más liberal es en parte el esquema del Reino Unido -al menos hasta el momento ya que se ha propuesto ser más rígido respecto a la participación de los operadores online- donde cualquiera es capaz de obtener una licencia. Existen modelos mas cerrados como el Francés, de carácter mucho mas restrictivo, con licencias exclusivas para cada juego en particular y con una fiscalidad muy alta que no se torna competitiva y, antiguamente el italiano, quien ahora ha liberalizado el
mercado de juego online permitiendo el ingreso de operadores extranjeros europeos en el comercio nacional de apuestas por Internet.

El otorgamiento de los permisos para operar es un tema muy sensible debido a su estrecha relación con otros tres puntos cruciales dentro de este complejo esquema bajo el que se desarrolla el mercado de las apuestas online: la participación de los menores en los juegos a través de la web, la protección del apostador frente a los riesgos de la ludopatía y el ingreso de operadores foráneos dentro del mercado local.

La concesión de las licencias debería darse bajo un estricto control técnico de los operadores autorizados, quienes deberían contar con un proceso estricto y riguroso de verificación de la edad de los jugadores, en el que los clientes potenciales deban superar diversos controles para confirmar su identidad y edad. En un orden mas general, debería existir un sistema de control para que los operadores limiten a sus clientes la cantidad de depósitos durante un período determinado y permitir que sus clientes tengan la opción de autoexcluirse del sitio web en el que apuestan. En el Reino Unido, sólo los operadores autorizados o los que tienen su sede en jurisdicciones con sistemas fiables de protección al consumidor pueden anunciarse en el país británico. Entre las condiciones para obtener una licencia, Italia, exige también el cumplimiento de estrictos requisitos.

El establecimiento del sistema de licencias podría decirse que en parte, determinará el tipo de modelo con el que se pretende regular la actividad online, sea este de carácter cerrado o liberal. Muchos países han sido en principio, reticentes a la participación de operadores foráneos dentro del mercado local mientras el comprometido nivel de sofisticación técnica de otros no les ha permitido ejercer un adecuado control. Si en principio, un criterio netamente restrictivo se torna no solo inviable sino también discriminatorio y excluyente, deberían establecerse las garantías suficientes para una regulación que sea justa para todas las partes, situación que implicará el desarrollo de un mercado mas competitivo y con mayores beneficios impositivos para los gobiernos locales.

Será por los enormes beneficios que genera el mercado del juego online y la dificultad que presenta sostener un mercado netamente restrictivo que, a continuación, una de las cuestiones de fondo que sin duda se debatirá arduamente a la hora de reglamentar o modificar las normativas dispuestas para el juego online, será la propuesta de liberalizar la estructura bajo la que se desarrolla la actividad. No precisamente por el apego a una concepción más liberal sino por la propia lógica que sintetiza toda operación comercial: obtener el mayor margen de ganancias. Y en este caso, el Estado se convierte en una "empresa" más, donde la principal finalidad es absorber parte del volumen de dinero que generan las apuestas virtuales a través del sistema impositivo y para ello cuenta con las armas legales para ejecutar cualquier plan de este tipo. Si el Reino Unido ya ha dado un gran paso en ese sentido, una de las críticas al proyecto español se centra en las inconsistencias en relación a este punto. Como sea, la diversidad normativa más que retroalimentar la discusión parece reflejar cierto estado de fragilidad de esta etapa que atraviesa el proceso mundial de regulación de las apuestas online.


 

 


 
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