Ludópata: La clave es enseñarle a no jugar

Por Fabián Bataglia

Nadie puede dejar de asociar el nombre de Las Vegas a los salones de juego, las luminarias y a la vida nocturna que tanto aman los norteamericanos y seduce al resto del mundo. Pero, como toda urbe cosmopolita, la ciudad del pecado tiene un alto índice de personas con problemas de adicciones, sobre todo relacionadas al juego compulsivo. Allí cerca del 5 por ciento de los jugadores son ludópatas, una enfermedad que, según el especialista norteamericano Rob Hunter, reconocido internacionalmente como un experto en problemas con el juego, sólo se cura enseñándoles a los pacientes a no jugar.

La ciudad de Las Vegas, con su magnificencia y majestuosidad, meca de la industria de los juegos de azar, puede significar un grave riesgo para personas con tendencia ludópatas o con serios problemas para jugar con responsabilidad. La ludopatía, que aún no es vista por todos como una enfermedad, está siendo materia de estudio de varios profesionales preocupados por el incremento de casos de esta patología.

Entre las personalidades del mundo de la ciencia que se destacan en la lucha por tratar esta enfermedad, se encuentra el doctor Rob Hunter, psicólogo clínico y director de The Problem Gambling Center, quien es, desde 1986, un arduo investigador que trató miles de casos de ludópatas. Hunter fundó su clínica cuando el Charter Hospital, lugar donde trabajaba, cerró sus puertas en 1998.

Hunter, en una entrevista exclusiva para El Diario del Juego, afirmó que, a partir de su experiencia, cerca del 5 por ciento de los jugadores que visitan Las Vegas tienen serios problemas de ludopatía, aunque asegura que esa cifra "es simplemente una buena estimación". El flujo y recambio de personas que transita por Las Vegas Strip, varía continuamente y es muy difícil crear un espectro que dé con un porcentaje exacto.

Sin embargo, Hunter está convencido que los casinos por sí mismos no representan una "fábrica" de adictos, tampoco cree que la intención de sus dueños es que los jugadores se conviertan en ludópatas. No obstante, el doctor advierte que los casinos poseen grandes cantidades de máquinas tragamonedas, y que "éstos tipos de juegos de azar son los favoritos de los ludópatas".

A partir de sus conocimientos,  advirtió que la gran mayoría de sus pacientes prefiere los juegos de azar del tipo video, antes que los juegos de paño, debido a que las respuestas son mucho más rápidas. Por ello, aunque no existe estudio formal al respecto, el facultativo dijo que los casinos online pueden ser una atracción para los jugadores compulsivos. "Hay muchas pruebas que los juegos de acción rápida, como el video juego, son más atractivos para los ludópatas, ya que la obtención de respuestas rápidas son mejores para ellos" explicó.

Para muchos estudiosos, las adicciones deben combatirse en una primera instancia con educación y difusión de los problemas. Rob, por su parte, indicó que "los esfuerzos de educación y prevención son importantes, pero no hacen que la
gente deje de jugar", y puso como ejemplo el caso de los fumadores, quienes ven cada vez más restringido su espacio y las advertencias se publican en el mismo paquete que consumen. "Las advertencias son útiles pero no determinantes, los fumadores no dejarán el cigarrillo por estos consejos. Con el juego de azar pasa lo mismo", dijo.

Hunter explicó que el real problema de la ludopatía es su estigmatización, no sólo en Las Vegas, sino en todas partes, ya que se ve al adicto como débil y no como un enfermo. Los mismos ludópatas se niegan a reconocer su problema como una enfermedad ya que, según el especialista "es difícil admitir cualquier adicción, pero mucho más duro es reconocer que uno tiene problemas con las apuestas".

Las conclusiones que se llegaron mediante las terapias y estudios que se aplican a los ludópatas, se asemejan mucho a otro tipo de patologías. "La química en el cerebro de los ludópatas es muy parecida a la de los alcohólicos y drogadictos", dice Hunter, quien observa que las adicciones crecen desde una misma raíz. Sin embargo, el especialista, a través de su basta experiencia, está convencido que es posible lograr que los jugadores compulsivos no recaigan en su adicción enseñándoles "a no jugar, en vez de jugar menos o de diferente manera".

Trabajar en Las Vegas no debe ser sencillo para Robert Hunter, sobre todo porque el Estado aporta menos de 1 millón de dólares al año para el tratamiento y la investigación de la ludopatía. "El Estado sólo financia una parte del Centro. Irónicamente Nevada contribuye mucho menos que otros Estados, aunque seamos la "meca" de los juegos de azar (...) algunos otros Estados gastan muchos millones al año en este tema" dijo. Cabe destacar que la mayor parte de los ingresos de la clínica que dirige Hunter proviene de aportes privados.

Las Vegas es un increíble lugar y mientras  muchas personas sueñan con recorrer la Franja, pisar sus alfombras y jugar algún dinerillo en sus mesas, otros creen que es el paradigma de la perdición, cuna de viciosos y estafadores. Sin embargo, según nuestro entrevistado, nada hace suponer que el entorno sea un problema determinante para el adicto. Para Hunter ni los horarios restringidos, ni las ciudades, ni las temporadas de vacaciones, harán que el adicto apueste más o menos. Aunque Las Vegas, Macao o los bingos en Latinoamérica desaparezcan de un plumazo, según Rob "los adictos siempre encontrarán un lugar donde apostar".


 

 


 
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