Críticos De Videojuegos ¿Una Nueva Mafia?

El mundo de los videojuegos está siendo sacudido por un verdadero escándalo en el cual se ven involucrados y salpicados numerosos editores de alto perfil, reporteros y colaboradores de los sitios de noticias de juegos más importantes de Estados Unidos como Polygon, Ars Technica y Kotaku.

Al parecer, y así lo probarían los mails que han trascendido, renombrados periodistas del sector integraban de forma secreta un correo privado de Google Groups para comunicarse entre ellos, algo que sería totalmente normal de no ser porque precisamente a través de esa vía discutían los lanzamientos que se debían cubrir, los videojuegos de los que se podía hablar o no, e incluso la actitud que debían mantener frente a determinados títulos y eventos según revela Breitbart Londres.

Editores de alto perfil, reporteros y colaboradores de los sitios de noticias de juegos de peso pesado como Polygon, Ars Technica, y Kotaku utilizaban el grupo de Google llamado Profesionales Gaming Periodismo o GameJournoPros, para además, sentar posiciones frente a la industria, como por ejemplo que acciones tomar frente al estado público de la "relación" entre la reconocida desarrolladora de videojuegos Zoe Quinn con uno de los periodistas, a cambio de publicidad.

El polémico affaire se propagó por las publicaciones de la ex pareja de Quinn quién denunció que la joven lo engañó con el periodista Nathan Grayson, perteneciente a la reconocida firma Kotaku, a cambio de tener publicidad para su reciente juego independiente Depression Quest, lanzado en agosto de 2014 a través de la plataforma Steam. Rápidamente la prensa estadounidense y la comunidad gamer lo llamó el GamerGate, poniendo en jaque la ética periodística, entre profesionales y desarrolladores.

Los correos electrónicos vistos por Breitbart Londres muestran a Kyle Orland, un editor de juegos de alto nivel de Ars Technica, opinar sobre el affaire: "Me encantaría usar mi plataforma para reprochar este tipo de comportamiento... pero eso iría en contra del deseo comprensible de Quinn de no tener este asunto personal publicitado por los medios de comunicación". Siguiendo con la polémica, luego añadió: "Tal vez podamos conseguir una carta pública de apoyo, firmado por el mayor número de periodistas / desarrolladores simpáticos como podamos"

En el grupo de Google, los periodistas consideraron al ex
novio de la desarrolladora, a quien engañó con otros cinco hombres en la industria de juegos, como un "psicópata". Luego se supo que además de defender los affaires poco éticos con miembros de la industria, también consensuaban entre todos sobre los temas que tratarían en sus notas y desalentaban a otros reporteros y editores de cubrir otras historias que molesten al sector.

Otro de los involucrados es el editor de Polígono, Ben Kuchera, que según se ve en los mails ofrece su apoyo a la desarrolladora y reprende a otros escritores. Jason Schreier, un escritor senior de Kotaku, aparece en los correos defendiendo a Nathan Grayson, el periodista involucrado en el GamerGate.

James Fudge, jefe de redacción de GamePolitics.com, y Mike Wehner, escritor para varios diarios son otros de las personalidades que han quedados expuestos con su accionar poco ético ante la industria y por sobre todo frente a la comunidad gamer, que se ha mostrado indignada.

En una larga disculpa publicada hace apenas unos días por la firma Ars Technica , el editor de juegos de Kyle Orland admitió que los polémicos mails habían sido "un error de juicio." Orland, el creador del correo en disputa, se esforzó por intentar aclarar (aún en contra de las pruebas de Breitbart Londres) que GameJournoPros es simplemente un foro de discusión.

Los correos electrónicos hallados en el grupo demuestran todo lo contrario y parecen confirmar las sospechas, de que los periodistas de videojuegos operan como una sola voz, reaccionando al unísono en asuntos importantes para distorsionar la cobertura de violaciones a la ética profesional.

Los intentos de apagar las investigaciones demuestran que el club de élite de los desarrolladores y editores no querían verse comprometidos ante la opinión pública. Los mails cubren el espectro de los principales diarios de la industria y muchas publicaciones de la tecnología, incluyendo Polígono, Eurogamer, GameSpot, Joystiq, Kotaku y WIRED.


 

 

Fuente:www.breitbart.com

 

 


 

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