Condenan Al Casino Flotante A Indemnizar A Croupier

La empresa Casino de Buenos Aires fue condenada por la Cámara Nacional del Trabajo a indemnizar a un croupier que se consideró despedido por el maltrato que recibía de sus superiores y los apostadores.

Además de la indemnización por antigüedad y multas que imponen las leyes laborales, la Sala I de la Cámara ordenó resarcir por "daño moral" al empleado Guido Maximiliano Alma, quién en su demanda responsabilizó a la firma, que opera los casinos flotantes de Puerto Madero, por falencias en las medidas de seguridad ante la agresión de los clientes, lo que le produjo un "padecimiento sicológico" por el "clima de constante stress".

El croupier, que se dio por despedido en mayo de 2012 tras seis años de trabajo, se lamentó también porque durante la licencia por enfermedad se le dejó de pagar el "presentismo".

Ex compañeros de trabajo que declararon como testigos se quejaron por el trato que reciben los croupiers en las ruletas y aseguraron que los clientes que concurren al establecimiento "suelen estar nerviosos porque pierden dinero" y, como en el lugar "se vende alcohol", se ponen "agresivos".

Agregaron que los jefes de piso y supervisores
"generalmente exigen que el casino no pierda" y cuando los clientes "insultan" se ponen del lado de éstos, aunque los croupiers hayan recibido "escupidas" y "golpes".

La Sala I de la Cámara evaluó que si bien los testigos mantenían litigios con la empresa, "sus declaraciones resultan coherentes y concordantes con relación a las situaciones conflictivas que se verificaban durante la jornada laboral, tanto respecto de los clientes del casino como frente a la pasividad de los superiores".

El tribunal de segunda instancia recordó el "principio de "indemnidad" que establece la Ley de Contrato de Trabajo y concluyó que la empresa no cumplió con el deber de tutelar la integridad física de sus dependientes y que, por tal razón, el empleado "se consideró despedido en forma justificada".

Las camaristas Gloria Pasten de Ishihara y María Cecilia Hockl recordaron que la Constitución Nacional garantiza para el trabajador "condiciones dignas y equitativas de labor".

Como para las camaristas el trabajador "resultó víctima de la perturbación psicológica" reconoció también la pretensión relacionada con el rubro "daño moral" y fijó una indemnización.


 

 

Fuente:www.telam.com.ar

 

 


 

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