Operadores Del Pachinko Esperan La Llegada De Los Casinos

Los salones de pachinko, un híbrido entre un pinball y una tragamonedas, son la tradicional forma de entretenimiento a los cuales los jugadores japoneses acuden desde hace décadas, en un país donde están prohibidos los casinos. Esta industria, que mueve 187.000 millones de dólares al año en apuestas, sin embargo, observa un descenso del 60% de su público desde mediados de la década de 1990 y los operadores de este juego -que no han sido capaces de obtener capital a través de ofertas públicas de acciones en los mercados de valores japoneses-, apuntan ahora a cambiar el rumbo de sus negocios cuando el país legalice los casinos.

Con la promesa de que los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 atraerán a millones de turistas extranjeros, y los gobiernos tendrán un mayor ingreso fiscal con el juego legal, los legisladores japoneses en diciembre lanzaron un proyecto de ley para legalizar los casinos en la tercera mayor economía del mundo. El primer ministro, Shinzo Abe, dijo en junio que su partido en el poder buscará aprobar el proyecto de ley en el otoño. Si se aprueba, los casinos japoneses podrían generar estimativamente 40.000 millones de dólares en ingresos anuales ya en 2025 según los analistas, lo que convertiría a Japón en el segundo mayor mercado del juego de Asia después de Macao.

La oportunidad de conseguir un pedazo de este mercado en crecimiento, es tentador para los grandes salones y fabricantes de máquinas de pachinko como Dynam Japan Holdings y Sega Sammy Holdings, para abrazar un cambio que amenaza su larga dominación del mercado tradicional de juego japonés. Algunos operadores de pachinko más pequeños buscan la legitimidad social, que es probable que llegue con cualquier legislación de juego, con lo que es más fácil reclutar empleados, para un sector que para muchos opera en una zona legal gris. "Las compañías de Pachinko están sintiendo una sensación de crisis, que va a entrar en declive a menos que hagan algo", dijo Daigo Fukunaga, analista senior de Advanced Research Japan.

Las empresas de pachinko -por sus profundas raíces en la industria de los juegos japoneses-, argumentan que empresas de casino globales, como MGM Resorts International y Wynn Resorts, necesitarán de socios locales para ayudarles a entrar en el mercado.

Los beneficios potenciales son más evidentes para los fabricantes de máquinas de pachinko como Sega Sammy. Más conocido fuera de Japón por sus discontinuadas
consolas de videojuegos, la empresa obtiene casi la mitad de sus 3.700 millones dólares de ventas anuales de las máquinas de pachinko. En mayo se dijo que comenzaría a hacer juegos electrónicos de mesa para los casinos de Macao y Singapur.

Konami, cuyos productos incluyen máquinas de pachinko y videojuegos, ya fabrica máquinas tragamonedas y otros equipos de juego para Las Vegas Sands y MGM Resorts en otros países. La compañía dice que puede llegar a acuerdos esos dos grandes operadores de casinos así como también con Caesars Entertainment. Satoshi Sakamoto, director ejecutivo de la unidad de juegos de Konami, dijo en mayo que los casinos japoneses "podrían ser un punto de inflexión" para la compañía.

Dynam, el segundo mayor operador de pachinko en Japón, puede vender acciones adicionales para financiar su entrada en el mercado de los casinos, dijo su presidente Yoji Sato en marzo. Y Maruhan, el mayor operador de pachinko en Japón, también está interesado en el funcionamiento de los casinos, según revelaron fuentes de la empresa familiarizadas con los planes de la compañía.

Existen 11.000 salones de pachinko en todo Japón. Los jugadores a menudo se sientan durante horas, apostando hasta 4 yenes por cada bola de metal. Aunque hay algo de habilidad para determinar la cantidad de fuerza cuando se disparan las bolas, el pachinko es principalmente un juego de azar. Las bolas generan más bolas, que generan premios tales como una máquina de hacer pan Hello Kitty o una cámara digitale Nikon Coolpix. En lugar del premio físico, los ganadores pueden obtener fichas que se pueden canjear en una tienda cercana por dinero, evitando la ley que impide el pago en efectivo de los premios. Esa cámara digital puede venderse por alrededor de U$s 100 en el intercambio.


 

 

Fuente:www.businessweek.com

 

 


 
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