Los Mata Zetas, Otro Escalón De Violencia En La Crisis Mexicana

Comenzó la cacería, pero esta vez la presa son los narcos. Al igual que en los setenta en Colombia, México se ha convertido en un polvorín donde surgen grupos paramilitares dispuestos a cortar cabezas. Falsos héroes que con el tiempo acaban corrompiéndose y disputándose el negocio de la droga. Se trata de una escalada más de violencia y criminalidad en un escenario donde está claro que el gobierno no tiene la capacidad necesaria para desarticular el tremendo aparato de corrupción y violencia, montado con dinero del narcotráfico que ha carcomido todos los estamentos de la organización del estado y ya lucha por la obtención del poder.

Una milicia desconocida se atribuyó en un vídeo subido a internet las matanzas, la semana pasada, de 49 miembros del clan de los Zetas en Veracruz en una declaración rechazada por el Gobierno. Además, aseguraron que perseguirán a muerte al cártel mexicano como «brazo armado del pueblo».

Dos días antes, en otro video cinco hombres robustos detrás de una mesa con un mantel blanco y un micrófono, todos vestidos de negro y encapuchados, que se identifican como "Mata Zetas": "Nuestra lucha es en contra de Los Zetas. Si con nuestros actos realizados ofendimos a la sociedad, al pueblo de México y a las corporaciones federales les pedimos disculpas", dice al micrófono el más corpulento.

La Procuradoría General de la República ya está investigando al grupo y, según las primeras pesquisas, se cree que podría estar integrado por efectivos policiales locales de la zona de Veracruz.

"La intención era darle a saber al pueblo veracruzano que este flagelo de la sociedad no es invencible, y que ya no se dejen extorsionar por ellos", dice la grabación de presentación de los "Mata Zetas".

Hace una semana, antes de una reunión de fiscales de todo el país, 35 cadáveres fueron abandonados en dos camionetas en una concurrida calle de Boca del Río, municipio de la zona metropolitana del puerto de Veracruz -400 kilómetros al este de Ciudad de México-, junto a un mensaje que afirmaba que todos los cadáveres pertenecían a miembros del cártel. Otros 14 cuerpos aparecieron el jueves en diversos puntos de la misma zona, con los fiscales ya reunidos.

Ante esta reivindicación indirecta de las matanzas en Veracruz, el Gobierno federal reiteró que cualquier «expresión al margen de la ley que pretenda erigirse en combatiente del crimen carece de legitimidad necesaria y con independencia de la causa o motivación, enfrentará la fuerza del Estado", dijo el secretario de Gobernación, Francisco Blake.

Sin embargo, el fenómeno paramilitar está en ascenso. En algunos casos es la propia población la que se organiza en los barrios para detener a los delincuentes, y en otros,  son las familias pudientes del país las que contratan grupos armados.

Muchos de estos mercenarios son soldados israelíes, ex combatientes de Irak y Afganistán, o miembros de Blackwater -empresa americana que operó en Irak y ahora se llama Xe Services-.

En otros casos, son los propios alcaldes los que fomentan estos grupos. Mauricio Fernández, el alcalde de San Pedro Garza García, el municipio más rico de México, levantó una gran polémica cuando anunció la creación de un grupo paramilitar para garantizar la seguridad en la zona. Seis meses después, el presidente Calderón le obligó a desmantelarlo, pero Fernández presume aún de gobernar el municipio más seguro del país gracias a los ejércitos privados que contrata con el dinero público.

Mauricio, como lo conocen los vecinos y lo mencionan los medios locales, dide que su municipio,(pegado a Monterrey), es el más rico de México y donde vive gran parte del PIB del país, pero donde también se cree que lo hacen importantes capos. "Si este es el municipio más seguro del país es porque gasto un dineral en ello. Está claro que los malitos también quieren vivir aquí", explica.

Los Zetas son señalados por algunos de los crímenes más atroces cometidos en medio de la violencia desatada por los operativos antidroga lanzados desde 2006 por el
Gobierno y se le atribuyen más de 41.000 asesinatos. Las autoridades han acusado a Los Zetas de, entre otros crímenes, el incendio del casino de Monterrey,  que dejó 52 muertos, y de la matanza en 2010 de 71 inmigrantes de El Salvador, Honduras, Guatemala, Ecuador y Brasil.

Pero a pesar del revuelo que ha levantado, no es la primera vez que los 'Mata Zetas' irrumpen en la vida del país. En 2009 un portavoz del grupo llamó a la oficina de Delincuencia Organizada (SIEDO) para anunciar: "Cancún y Veracruz ya empezamos a eliminar Zetas, porque somos ciudadanos hartos de los crímenes".

La policía descubrió poco después que detrás de la llamada y de los 'Mata Zetas' estaba Rubén Rivera 'El Terri', colaborador de 'La Barbie', quien a su vez era operador del capo Arturo Beltrán Leyva. Rubén Rivera, de 36 años, pertenecía a la "nueva generación" de policías federales (con estudios universitarios) y había entrado en el cuerpo cuando se puso en marcha el área de inteligencia (AFI).

'El Terri' Fue detenido en 2009 y actualmente está encerrado el penal de máxima seguridad de Puente Grande (Jalisco). A Rivera se le atribuye la decapitación de 12 pequeños narcotraficantes y de un agente de inmigración a sueldo de 'Los Zetas'.

Pero si hay algo que irrita al gobierno mexicano, después de más de 40.000 muertos, es oír hablar de una 'colombianización de México. La respuesta suele ser que aquí no se bombardean el Congreso ni los edificios públicos, como llegó a pasar en Colombia, ni existe el paramilitarismo.

Sin embargo, se han encendido algunas luces rojas que alertan sobre el hartazgo de la población y la llegada del fenómeno. En unos casos es la población la que se organiza en los barrios para detener y linchar a los delincuentes, y en otros casos son las familias pudientes del país las que contratan grupos armados al margen de la ley para enfrentar a los cárteles.

"Cada día que pasa hay nuevas evidencias de que surgen escuadrones de la muerte en el país, mercenarios contratados por poderes económicos, gobiernos municipales o estatales que actúan como grupos de limpieza" explica el senador del Partido del Trabajo Ricardo Monreal, quien exigió al gobierno que investigara el tema.

La respuesta de las autoridades fue que no había constancia de ningún problema de ese tipo, por lo tanto, no había nada que investigar. "Son soldados israelíes, ex combatientes de Irak y Afganistán, grupos de ocho a 40 miembros que usan armas de alto calibre", insiste Monreal.

De forma paralela, según el Senado de EEUU, parte de la ayuda contra el narco que este país envía a México se destina a 'contratistas', ejércitos privados o mercenarios que actúan sin control alguno. "Xe Services me trató de reclutar para ir a pelear a México. Luego un señor mexicano me pidió que me ocupara de la seguridad en Sinaloa", confesó un ex combatiente estadounidense.

Pasó en Colombia.

Las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), hoy desaparecidas bajo la pasada Administración Uribe, surgieron a mediados de 1997 para aglutinar a todas las milicias de extrema derecha que estaban al servicio de hacendados, ganaderos y empresarios amenazados por las guerrillas comunistas del ELN y las FARC. Bajo mando de Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, sirvieron también al narco, del que recibían la mayor parte de sus ingresos. Con apoyo de políticos y de la inteligencia, asesinaron a unas 15.000 personas,  en miles de matanzas, algunas desolladas vivas.


 

 


 
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