Un Auténtico Shopping Del Juego, Pero...

¿Cómo ve la SAGSE una persona ajena al ambiente del juego? El Diario del Juego contrató a una periodista que recorrió la muestra y en esta nota cuenta su parecer.

Franca Ares*

No soy jugadora. Todo el mundo del juego me es ajeno, lejano. Sin embargo, mi curiosidad latente por conocer cosas nuevas, me llevó hasta Sagse, la feria de gaming y amusement más importante de Latinoamérica. Pensé que quizá en ese espacio podía tener una somera aproximación de este mundillo, sin la necesidad de visitar un casino, sala de bingo o de tragamonedas. Y allá fui, porque quería saber de qué se trataba.

Luego de registrarme y apenas entré al salón de exposiciones en el complejo Costa Salguero, me entregaron una bolsa con material institucional de una de las empresas referentes del sector. "Se puede retirar a la salida", pregunté a la promotora. "No sabemos si van a quedar", me respondió brevemente. Me resigné y tomé la bolsa multicolor y gigante que me incomodó durante todo el paseo, pero la cual no quise abandonar porque quería leer lo que había allí dentro.

Puse todos mis sentidos en marcha y me dispuse a recorrer los distintos salones en los que está armada la exposición. El primer pensamiento que cruzó mi mente fue: "esto es como un casino de fantasía". La escenografía que me rodeaba consistía en maquinitas que no se cansaban de destilar sonidos varios y luces destellantes. Estos aparatos seductores para todo jugador estaban habilitados para jugar... claro que sin plata, porque tampoco entregaban premios. Sin embargo, los visitantes se acercaban a ellas y las tocaban y apretaban sus modernas pantallas táctiles, como reviviendo sus jornadas de juego. En una mesa de ruleta montada en el stand de Lotería Nacional, había cola
para sentarse en la mesa y someterse al simulacro del juego, con croupier incluido. Todos hacían sus apuestas como esperando el momento mágico del triunfo... Otros sectores de la feria también recreaban los distintos juegos que hay en un casino y con los amantes de las apuestas.

Debo admitir que este ambiente seguía vacío de interés para mí, sin encontrar el por qué de tanta pasión por una práctica que puede resultar tan cruel, para aquel que no puede controlarla. Un matrimonio con el cual intercambié opinión se reconoció fanático de las tragamonedas, sobre todo ella. Suelen visitar las salas de Palermo, Necochea y Tigre y pasar horas amarrados a ese sueño de escuchar cuando la máquina enloquece y vomita monedas a discreción. "El jugador no cuenta lo que pierde, sólo lo que gana", fue la confesión final.

Mis ojos no veían más que hombres de traje, era el atuendo predominante, lo veía como personajes de casino, estimo que lo mismo se replica en un casino de verdad. Había muy pocas mujeres, salvo las obligadas promotoras que estaban en todos los stands.

Esta feria es el sitio perfecto para quien quiera instalar una sala de juego. Hay de todo. Máquinas, dispositivos de seguridad, aromatizadores, uniformes de modernos diseños, mesas de juego, por ejemplo de poker, cartas y dados, pantallas gigantes, muebles y coloridas y cómodas sillas, estudios de arquitectura especializados en la materia, lonas para proteger los autos en los estacionamientos y hasta las psicodélicas alfombras que visten los templos del azar. De todo. Un auténtico shopping del juego.


 

 

*Periodista

 

 


 
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