Equidad Para Todos, O Sólo Cuando Conviene

alt

Por Juan José Marc*

Comenzó el debate sobre el presupuesto para el año 2012 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El Jefe de Gobierno, Mauricio Macri y su ministro de Hacienda Néstor Grindetti, desgranaron ante quien los quiera oír la palabra equidad para justificar el incremento de tasas municipales. Ambos incurrieron en la comparación con otras tributaciones que se realizan en el ámbito del vecino distrito de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, no hubo mención alguna a la inequidad flagrante que se registra en las cargas tributarias que se pagan en uno y otro ámbito por la explotación de máquinas tragamonedas. Mientras tanto, un millar y medio de familias de trabajadores de sindicatos de gastronomía y juego manifestaban en defensa de sus fuentes de trabajo, salas de juego de bingo de cartones, absolutamente inviables en la ciudad de Buenos Aires, porque no se les autoriza a instalar otras alternativas de azar con mayor atractivo para el usuario de esta modalidad de entretenimiento.

 

Con inteligencia, el legislador de la ciudad capital de la Argentina, Diego Kravetz anticipó que el kirchnerismo "no acompañará el aumento del ABL". El jefe de la bancada del Frente para la Victoria, agrupación que conduce los destinos nacionales,  enfatizó que "la ciudad está bien de finanzas. No hace falta aumentar, porque hay recursos", adujo.

Y es inteligente esta postura, ya que aceptar que el gobierno metropolitano requiere de mayores ingresos tributarios - una lógica común a la gran mayoría de los gobiernos estaduales del mundo - implicaría abrir un flanco argumental para que a algún trasnochado como el que esto escribe, se le ocurra volver a plantear que una fuerte imposición sobre las actividades lúdicas por dinero, podría ser una buena parte de la solución a esa necesidad. Pero esa solución afectaría a algún amigo del poder central que hoy goza de los beneficios de la inequidad a la que nos referiremos párrafos más adelante.

El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, afirmó que busca la "equidad" con los aumentos previstos en el Presupuesto 2012, que fue defendido hoy por el ministro de Hacienda de la Ciudad, Néstor Grindetti, en la Legislatura, durante la primera exposición de un miembro del Gabinete referida al proyecto de presupuesto para el 2012, presentado por el oficialismo hace algunos días.

Este Presupuesto entre otras modificaciones, proyecta un aumento de la tasa de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) con un promedio del 60 por ciento y picos del 300%.

"Lo que uno busca siempre es la equidad. Hay casos en los que por un departamento equivalente se paga 17 veces más en (el partido bonaerense de) Escobar que en (el barrio porteño de) Belgrano. Muchas cosas no son justas, lo que buscamos es algo equitativo", sostuvo en declaraciones radiales.

El jefe comunal porteño advirtió: "No puede haber tantas diferencias entre unos vecinos y otros, o de un lado y del otro de la avenida General Paz".

"Nos ha ido bien en estos años trabajando juntos con las obras que hemos hecho para reparar las escuelas, equiparlas. Lo mismo con los centros de salud, los hospitales, con el metrobús, con récord de inversión en subtes, con el espacio público, pero hay que seguir invirtiendo y ser equitativos", prosiguió.

Y es esa también una gran verdad. Pero no solo aplicable a los tributos que pagan usuarios de viviendas residenciales, sino también megaempresas destinadas a la explotación de juegos de azar, con licencias que se extienden a futuro por más de dos décadas.

Veamos:  La empresa Casino Club y su polifacético empresario y socio predominante Cristóbal López, explota junto a Hapsa mas de seis mil tragamonedas en el hipódromo de Palermo con un win diario promedio cercano a los 450 dólares por maquina y casi dos mil tragamonedas, asociado con Cirsa en los casino flotantes, que rondan los 350 dólares de win por máquina y por día.

Habida cuenta que el win por máquina es el resultado económico que cada máquina produce después de haber pagado premios, los ingresos conjuntos de los centros de juego mencionados superan con amplitud los mil doscientos millones de dólares al año. Esta cifra resulta bastante parecida a la que producen en la provincia de Buenos Aires, estado federal vecino a la ciudad capital, como bien señala Macri, donde hay mas de 16 mil maquinas tragamonedas en manos de explotadores privados, con un win promedio menor en su conjunto pero con una
recaudación bruta anual del orden de los precisamente mil doscientos millones de dólares al año.

Sin abundar en otros engorrosos detalles de inequidad existentes entre las regulaciones de juego que rigen uno y otro distrito, la que realmente afecta los imaginarios bolsillos del erario de la Ciudad de Buenos Aires como estado autónomo es que en 2010, los operadores de juego de la provincia de Buenos Aires erogaron como impuesto directo a la actividad -sin contar el resto de las tributaciones-aproximadamente 400 millones de dólares.

En cambio las operaciones de juego de las salas de tragamonedas, según palabras del legislador Daniel Amoroso integrante de la legislatura de la ciudad, impresas en un pedido de informe sobre la cuestión que data de mayo de 2010, "la Ciudad de Buenos Aires recibió el año pasado apenas $ 164,2 millones por las apuestas realizadas en estos lugares, y además no le pudo cobrar ningún impuesto", esto es algo así como 40 millones de dólares.

Es cierto que distintos fallos judiciales poco y mal apelados por los diferentes gobiernos de la ciudad Capital de la Argentina, entendieron que, como las tragamonedas del Hipódromo y los Barcos Casino eran administrados por Lotería Nacional, la Ciudad no tenía jurisdicción sobre ellos.

Y es cierto que dichas salas tributan en la esfera nacional. Pero también es cierto que con fecha 13 de noviembre de 2003 fue sancionada la Ley Nº 1182 que aprobó el Convenio entre Lotería Nacional S.E y el Instituto de Juegos y Apuestas de la Ciudad de Buenos Aires, que establece que si bien el organismo nacional regula y recauda por tiempo limitado esta actividad en ese ámbito, repartirá lo percibido en partes iguales con el ente de la ciudad metropolitana. Una matemática sencilla   permitiría demostrar que la inequidad a la que nos referimos se mantiene vigente.

Como corolario de lo antedicho, debe sumarse a esto que la norma citada establece que "tendrá una vigencia de cuatro (4) años a partir de su aprobación, y se considerará prorrogado por períodos iguales en tanto las partes no manifiesten su voluntad en contrario de modo fehaciente con ciento veinte días de anticipación al respectivo vencimiento".

La norma citada se sancionó de pleno derecho en diciembre de 2003. Por segunda vez vencerá en Diciembre del año en curso, pero el Gobierno de Macri no hizo expresa manifestación de darlo por concluido 120 días antes de esta fecha, es decir hace un par de meses y por ende regirá por los próximos 4 años cuanto menos.

Mientras tanto con bombos y banderas, empleados de los cinco Bingos de la Ciudad y dirigentes de los sindicatos gastronómicos y de juegos de azar, reclamaron ante las autoridades "que se termine la incertidumbre" sobre la continuidad de los Bingos, cuyos dueños pagaron sólo el 50% de los sueldos el último mes y ya advirtieron que se encuentran en una crítica situación por la afluencia cada vez menor de público a las salas.

El secretario Gremial de ALEARA, Ariel Fassione, luego de participar de un encuentro con las autoridades de Lotería junto a una delegación de trabajadores de las cinco salas, señaló que se reclamó a las autoridades "igualdad para todos en las reglas de juego".

El pedido hace alusión a la prohibición que rige para los Bingos de la Ciudad de instalar máquinas tragamonedas, situación que no está vigente para otras salas, como casinos, bingos de la Provincia de Buenos Aires, el Hipódromo de Palermo y los barcos casino, que hace mas de una década están amarrados al puerto de Buenos Aires, convertidos en salas de juego que flotan pero no navegan.


 

 

*Periodista. Consultor en tecnología aplicada a los juegos de azar. Editor de El Diario Del Juego

 

 


 
Banner
Banner
Banner